La edición de 2010 fue muy especial para Electrónica en Abril. Era el primer año que el festival se estrenaba en el Espai Cultural Caja Madrid Barcelona y reinaba una excitación general. Si el centro de Plaza Catalunya ya había iniciado una línea de programación musical en la que músicos como Otomo Yoshihide, Peter Broderick, Pony Bravo, Nacho Umbert o Sylvain Chauveau habían actuado en en el centro, sabían que esta vez apostaban por algo difente…
Y paralalamente a esta nueva etapa, el volcán Eyjafjallajökull nos acechaba desde Islandia dejando una larga y densa cola humeante sobre el resto de Europa.
Nuestro ardiente amigo la lió parda y nos puso a nosotros, queridos europeos, en nuestro sitio, que no es otro que el del suelo. Desde el mes de marzo se habían cancelado numerosos vuelos, pero confiábamos que llegados a abril, la normalidad aérea volvería a reinar… lo que no podíamos preveer era que la espesa ceniza volcánica nos dejaría con cara de tontos el mismo día de comienzo del festival, el 16 de abril del 2010, cuando creíamos que estábamos fuera de peligro. Esa semana había adelantado su vuelo Leyland Kirby, por si las moscas, y los artistas norteamericanos podían volar sin problemas, porque esa ruta estaba despejada. High Places y Emeralds descendieron sobre Madrid, inmunes al virus volcánico europeo. Y Emeralds, grandes ellos, pasaron buena parte de su estancia en la capital, casi una semana, encerrados en un apartamento donde se fumaba verde non stop: intuían que el volcán seguiría dando guerra.
Ese mismo viernes ya supimos que Aoki Takamasa y Guido Möbius, ambos desde Berlín, no podrían venir… Así que tirando de teléfono, consultando con agentes y promotores, descubrimos que muchos estaban en la misma situación: con artistas que no llegaban y artistas que no podían moverse de sus destinos de paso. Así que decidimos compartir agendas para encajar carteles. De esta manera, el sábado 17 llegaban desde Barcelona Debilorithmicos para sustituir a Aoki. Y en el Auditorio nuestro querido Leyland Kirby, que había actuado ya el viernes, llamó a su amigo Andy, madrileño desde hacía 8 años, encargado de una revista de pesca (en Madrid??), con quien en sus años mozos había montado el proyecto V/Vm con el objetivo, cumplido, de ser expulsados de todos los clubs y antros del Reino Unido: un híbrido de sonido hooligan y gafapastas… aunque siempre gana el hooligan. Gamberros y geniales, si no se rompieron algún miembro ese día (pasaron más tiempo en el suelo que de pie) es porque sin duda ángel de la guarda tienen. Leyland, que en Madrid no durmió en la semana que estuvo, pero que pudo conocerse todos y cada uno de los antros de nuestra maravillosa ciudad (él fue el primero que nos habló de Casillas y Carbonero), volvió enamorado a Berlín… en coche. De Madrid fue a l’Espai de Barcelona, donde actuó el segundo día del festival, atrincherado detrás de su ordenador y con una actitud fría y distante, pero que no dejó indiferente a nadie. Y luego regresó a Madrid de vuelta para coger un coche (aún no sabemos de dónde salió) y de ahí rumbo a Berlín, junto a su amigo Jorge (que le hacía los visuales) y dos amigas, siguieron carreteras e historias que algún día tomaran forma de película. Le echamos de menos y es que, pocas veces, hemos conocido a alguien tan verdaderamente único.
El domingo 18 fueron Hudson Mohawke y Jon Hopkins los que no pudieron volar: Oneohtrix Point Never había llegado unos días antes desde USA, y menos mal que junto a Emeralds pudieron inaugurar EEA Barcelona (repitieron ciudad en el Primavera Sound del año siguiente). Así que desde Barcelona conseguimos que Cristian Vogel, que vive allí, y Jimmy Edgar, que había actuado el día antes y no podía volar a Berlín, llegaran a Madrid en AVE. Acabamos todos, una vez terminado el festival, en el Cassette Club (Jimmy Edgar incluido) entre humo que no estamos seguros si era o no de volcán…
En Barcelona cerramos la primera edición con dos actuaciones que marcaban la diferencia. La primera fue Hauschka, un referente en la utilización del piano en ámbitos poco convencionales que sigue la tradición de John Cage y utiliza diferentes herramientas que van desde los tornillos o muelles a las varas de plástico para poner a punto su instrumento. Su concierto combinó la interpretación y el desmontaje de estos artilugios y acabó ofreciendo una pieza a piano natural. The Boats, el dúo que mezcló piano, chelo y electrónica, cerró delicadamente esta primera edición de Electrónica en Abril en Espai de Barcelona.
A pesar de la densidad que nos imponían la naturaleza desde el norte de Europa y de las improvisaciones que ésta nos obligó a tomar, la edicición 2010 fue tremendamente divertida….
Colabora: Rockdelux



