¿Estás escuchando sonidos ahora mismo o simplemente oyéndolos? ¿Recuerdas el último sonido que oíste antes de esta pregunta? ¿Te oyes a ti mismo en tu día a día? Estos interrogantes proceden de la composición Ear Piece (1998) de Pauline Oliveros. Inspiradores por ser una suerte de invitación a reflexionar en torno a la que ha sido a lo largo de su vida una de sus grandes preocupaciones: la escucha, en tanto actividad consciente o, como ella misma diría, profunda.  Atenta al inabarcable y complejo tapiz sonoro en el que estamos insertos cotidianamente, y donde somos audiencia, intérpretes e incluso compositores.

A día de hoy el denominado arte sonoro goza de un momento de bonanza. Desde el entorno universitario surgen esfuerzos interdisciplinares de investigación como los articulados desde los sound studies. Y nuestras ciudades se ven sometidas a cada vez más estrictas regulaciones de los ruidos -definiendo cuáles se consideran como tales y cuáles no- con la consiguiente determinación de nuestros hábitos y costumbres. Vivimos por tanto en una época que de ser predominantemente visual ha pasado a integrar de forma gradual la escucha en la percepción de nuestra realidad. ¡VOLUMEN! como festival de culturas sonoras pretende hacerse eco en buena medida de estas transformaciones.

A través de las actividades programadas se trata de hacer partícipe al público de la importancia de escuchar y también de pensar a través de la escucha. Revelar que es algo más que una cuestión meramente sensorial, también es una forma de entrar en interacción con la realidad que habitamos.  El ciclo de conferencias A la Escucha aborda la auralidad desde diferentes ángulos: las tecnologías de audio, los trastornos auditivos, la  voz sintética o la producción musical en las periferias globales; los paseos de El ruido de la calle cuestionan ideas preconcebidas desde el espacio público; los duelos de nuestro particular Sound Clash presentan a los djs y al sound system como generadores de comunidad sonora y de interacciones socio-afectivas; y la exposición en forma de itinerario que cierra el festival se plantea como un recorrido sobre cómo el sonido conecta nuestra conciencia con el mundo exterior.

No es fácil prestar atención a nuestro paisaje sonoro más cercano, siempre en estado de transformación ininterrumpida. Sin embargo, el esfuerzo merece la pena. Podemos aprender cosas que hasta entonces nos hubieran pasado desapercibidas. Tal vez incluso comprendernos de manera distinta. Por retomar las preguntas iniciales de Oliveros, “¿Estás escuchando lo que estás oyendo?”.

Por Abraham Rivera y Ruben Coll, comisarios del Festival ¡VOLUMEN!