La Terraza Magnética de La Casa Encendida trae a Vincent Moon a Madrid el último sábado de julio con motivo del estreno en España de la performance audiovisual Híbridos live cinema, un viaje a lo desconocido con la forma de ritual moderno en la que el canto y la instrumentación de Priscilla Telmon y la edición en tiempo real del artista parisino se funden en una nueva película cada noche. Vincent Moon (París, 1979) es una de esas mentes creativas que puede hacer un video para Arcade Fire, una obra de arte sonoro o una fotografía fugaz. Te dejamos con él.

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– ¿Crees que la improvisación es la mejor estrategia para llegar a algo verdadero?

Como creador, creo que no hay una fórmula 100% válida. La improvisación es un decorado de cualquier cosa que hacemos y decir que es la manera más fácil de alcanzar la verdad me parece en cierto modo radical, sobre todo en un mundo en el que la creación y los artistas son vistos como algo grande e importante. Estoy convencido de que ser artista supone un desafío que va más allá. Diría que somos remixsers. Todo lo que producimos no deja de ser un remix de otra cosa. Si nos fijamos en la naturaleza, podemos observar que, desde el principio de los tiempos, todo vuelve al medio natural. La propia naturaleza evoluciona haciendo un remix de sí misma. Esta idea de remix inconsciente del presente es el tipo de inspiración que me interesa. Crecí en París con una gran cantidad de referencias culturales, he ido a museos, he leído, he visto muchas películas y asistido a infinidad de conciertos pero poco a poco, la vida me ha enseñado que no hay nada más excitante que vivir el momento presente sin saber qué va a pasar, sin tener expectativas sobre nada. Esa es la actitud con la que hago mis películas. Aunque no haya sido muy consciente de ello, mi deseo siempre ha sido dejar las cosas suceder y fluir. Cuando rozas la belleza de estos momentos -que ahora llaman improvisación- aprendes algo que, realmente, no es sobre ti mismo: es algo mucho más grande que procede de las alturas o quizá surja del interior. Lo que está en el interior de uno mismo también puede estar presente en el exterior, ¿no? Me interesa la improvisación. No deseo componer música elaborada, me gusta que la gente cree on the spot porque lo que nace es mucho más precioso que cualquier mierda intelectual.

– ¿Qué actitud esperas del público que se acerque a La Casa Encendida para ver “Híbridos live cinema”?

No espero nada del público, nunca construyo expectativas y el hecho de no hacerlo me convierte en un niño. Si uno se empeña en fabricar una idea sobre lo que sucederá en el futuro termina cayendo en la decepción. La forma en que alguien proyecta sus ideas preconcebidas sobre algo puede no tener nada que ver con lo que termina sucediendo. No esperar nada es vivir en el presente y sorprenderse como un niño que mira a su alrededor tratando de comprender qué es lo que sucede en su realidad y pensando whoaaa what-is-this. Solo espero que la gente esté abierta a compartir sus energías, porque el espectáculo en directo hará que éstas fluyan y se vean afectadas.

 – Editas vídeos en tiempo real, eres músico, fotógrafo… En esta performance se fusiona el videoarte con la improvisación musical. ¿Tienden las artes a estar cada vez menos delimitadas?

Hemos estado clasificando las distintas formas de arte –y todo en general- desde hace mucho tiempo. La sociedad occidental ha creado géneros, casillas, la idea de un grupo de gente haciendo música y otro haciendo cine. Gente haciendo esto o lo otro. En la actualidad, estamos viviendo un momento genial para fundir todas esas maneras diferentes de expresarse y entender que todo está conectado. Y esto es posible gracias a la era digital en la que vivimos. A las herramientas digitales no les preocupa cuál es el input y cómo llega a ser output. Con el acceso digital podemos transformar la música en cine, una película en un cuadro o un grito en pintura. La era digital es una sencilla y bella resurrección de la era espiritual. La realidad espiritual no tiene barreras ni formas. El todo se funde en uno y esto, que está muy relacionado con los indígenas y la cosmología, es lo que busco en mis películas. Soy solo un tío usando una herramienta. La herramienta puede ser utilizada como una cámara, sin embargo, una herramienta es sólo una herramienta y nació para permitir al ser humano confluir y mezclarse, mezclarse, mezclarse, hibridarse con los otros pero sin perder las diferencias.

– El ciclo de cine de los sábados de La Terraza Magnética disecciona la fiesta en todas sus épocas y formas. Son rituales tan variados como culturas distintas hay en el mundo. En Híbridos Live Cinema, Priscilla Telmon y tú presentáis en directo la exploración que has llevado a cabo, en los últimos años, de celebraciones chamánicas en Brasil y otras culturas del planeta. ¿Por qué los rituales son una constante en tu trabajo?

Los rituales son muy importantes para mí. La presencia de éstos es cada vez más difusa en la sociedad occidental y, quizá, la solución pase por asumirlos y cuidar de ellos. Para mí, ritualizar es incluir “el secreto” en lo que se hace. En una visita a Río de Janeiro, un grupo de indígenas me preguntó ¿dónde están vuestros rituales?, ¿cómo crecéis juntos? Los rituales son necesarios para construir comunidades y maneras de relacionarse con el otro pero, a mí, lo que más me interesa, es que volvamos a relacionarnos con lo invisible y lo incluyamos en nuestras vidas. No sólo se trata de mostrar rituales remotos procedentes de partes del mundo remotas y decirle a la raza blanca que los ha perdido. Se trata, más bien, de resucitar el poder de los rituales y cuestionarnos de qué manera están presentes.

 

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Hibridos live cinema en La Terraza Magnética podrá verse el sábado 29 de julio a las 21.30 h en La Terraza Magnética. ¡No te quedes sin entrada!