Mapas y cuerpos: Anna Bella Geiger y Nicolás Robbio

Anna Bella Geiger y Nicolás Robbio. Dos generaciones. Dos artistas pertenecientes a la escena brasileña que han expuesto este año sus obras en La Casa Encendida. Con motivo de la exposición Geografía física y humana de Geiger, comisariada por Estrella de Diego y que se puede visitar hasta el 7 de enero en La Casa Encendida, hemos invitado a estos dos artistas a conversar sobre su mirada artística. Y han hablado de los materiales, la memoria, la función del arte y la invasión de los medios de comunicación, entre otras cosas.

Geografía física y humana propone un recorrido completo por la obra de la artista brasileña a través de dos ejes temáticos fundamentales (la geografía física y la geografía humana) y la constante actitud de cuestionamiento hacia los estereotipos culturales y las políticas coloniales. La exposición Ejercicios de resistencia de Nicolás Robbio pudo verse hace unos meses en La Casa Encendida.

Anna Bella Geiger (Río de Janeiro, Brasil, 1933). En activo desde los años 50, su trabajo está relacionado con las geografías física y humana y se presenta en todo tipo de soporte: vídeo, fotografía, dibujo, fotocollage, libro de artista, etc. Su obra está representada en el MoMA, el Pompidou, la Tate Gallery, el MNCARS o el MACBA, entre otros. Es profesora en la Escola de Artes Visuais Parque Lage de Río de Janeiro.

Nicolás Robbio (Mar del Plata, Argentina, 1975). El trabajo de Robbio gira en torno a las posibilidades del dibujo técnico y tiene que ver con el uso de los símbolos en la confección de un plano. Con el recurso a otros materiales cotidianos, indaga en la mecánica, la ingeniería, la cartografía y la resistencia. Robbio vive y trabaja en Brasil.

En sus trabajos hay siempre una relación con diferentes materiales, con el cuerpo y con la memoria de eso, también el dibujo se encuentra presente de diferentes formas en su trabajo, el ejercicio del dibujo tiene como medio trabajar también con la memoria.

Sí, considero también el dibujo como el medio principal para convertir mis ideas en arte. No significa que todas las ideas que me vienen las traduzca en dibujos. Como manifesté en un texto para la exposición de 1997 Re-aligning Vision: Alternative Currents in South  American Drawing, “el dibujo tiene la cualidad de la apertura, la renovación y la revelación permanentes. Es una vía directa a mis pensamientos, la radiografía de mi trabajo”.

En mi obra, la relación con el cuerpo y, como dices, con la memoria de eso, se acentúa a mediados de los años 60, resultando en lo que el crítico Mario Pedrosa  define como fase visceral.

Desde los años 90 hay un “retorno”, en algunas piezas de mi serie Fronteiriços, en cajones de hierro desechados en los que el cuerpo de la mujer (estatuaria romana y griega) se confunde con los mapas. Y ahora sigo trabajando con interés en este tema, en bajorrelieves de cenas con hombres y mujeres.

¿En qué lugar de la memoria de la gente cree que se encuentra el arte y cuánta de esa memoria de la gente es necesaria para que el arte exista?

¡Qué pregunta tan intrigante! Sí, creo que el arte se encuentra siempre en la memoria de la gente, mas es preciso hacer un recordatorio constante en esta memoria colectiva, a través de exposiciones. Una frase de efecto, y sin embargo creo en esto: mientras exista el ser humano, en sí mismo o con algo de robot, se hará arte.

En sus dibujos, las cartografías y los mapas de Brasil y de América del Sur están muy presentes. La idea de territorio, y hasta me atrevería a decir que la idea del cuerpo como territorio, también está presente. Para usted, ¿qué intereses están dentro de ese territorio?

Quizá me interesa la relación efímera entre ambos aspectos, proponer la necesidad de la tolerancia y, a pesar de mi pesimismo, pensar en ella como una acción optimista y utópica.

Admiro su trabajo y en particular su dibujo, y no puedo dejar de preguntar sobre el carácter político de sus obras. Como brasileira y como mujer en el arte, ¿cuál es su visión del pasado y del presente sobre estos tres puntos (Brasil-Mujer-Arte) y su relación entre sí?

Irónicamente diría que, a pesar de todo, el Arte Moderno brasileño (años 20) tiene como exponentes a las pintoras Tarsila do Amaral y Anita Malfatti. En el período posterior, en el Abstraccionismo Geométrico e Informal, (anos 50/60) destacaron Lygia Clark y Fayga Ostrower, con la cual estudié en los años 50.

A pesar de esto, el país fue y continúa siendo extremadamente machista: artistas, críticos de arte… Y la influencia de ciertos coleccionistas… Algunos de los críticos brasileños han ejercido esa fuerte presión de modo vergonzoso.

Empecé a trabajar como artista a principios de los años 50. Aprendí a abordar la figura humana en su dignidad: mujer, hombre, niñas, niños, negros, mulatos,  caucásicos. Los dibujé en sus casas, trabajando, lavando pañuelos, en una favela de Santa Teresa (Río de Janeiro). Nunca lo he olvidado. La situación de la mujer ha mejorado mucho, acá y en otros países civilizados. Tiene que ver con su situación económica. Ha mejorado un poco el concepto de familia, con más derechos y consecuentemente mayor libertad para la mujer en este contexto.

A mi no me interesa hacer un recuento estadístico entre un menor número de mujeres en el arte y… La competencia sigue siendo un buen modo de medir.

En la actualidad, los medios, en particular la televisión e Internet, han llevado la realidad y la idea de verdad a otro nivel de conciencia. Las víctimas de bombardeos, las grandes catástrofes, los asesinatos, los atentados terroristas y cuanto de cruda expresión exista se televisa en vivo. ¿Qué cree que puede ofrecer el arte frente a estas formas que tiene el mundo de percibir la vida?

Esto es realmente terrible, esta posición como espectadores. ¿Qué podemos hacer? Y sin embargo, a propósito del alcance de la noticia casi en tiempo real a través de la televisión, pienso en una observación de mi marido, el geógrafo Pedro Geiger, la reflexión sobre el hecho de que si hubiésemos tenido esta forma de transmisión durante los años de la Segunda Guerra Mundial, la masacre no habría durado tantos años. Muchas víctimas inocentes se habrían salvado. Al menos se habrían acelerado las reacciones.

Siempre se insiste sobre la cuestión de que el artista y su arte, a través del trabajo crítico, no han podido detener a los facinerosos políticos, por ejemplo en Alemania, ni llegar a influir en ellos, como en el caso de la obra de Heartfield o de mujeres artistas como Käthe Kollwitz o Hannah Höch o la Bauhaus. Y aun así, la conciencia crítica de algunos artistas en un momento específico, a través de su obra, hace las cosas diferentes, genera un malestar público, que despertará y se sembrará en la mente de algunas personas. Y también se convertirá en un recuerdo, testimonio de la Historia. Para que no ocurra de nuevo, o al menos no con la misma crueldad humana. Aquel que se considere un artista tiene la responsabilidad de seguir abierto a la vida y respondiendo a su manera.

Geografía física y humana se puede visitar hasta el 7 de enero de 2018.

Ejercicios de resistencia se mantuvo entre el 17 de febrero y el 16 de abril de 2017.

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