Artesanía digital: Raquel Meyers

Antes de que lleguemos a saber cómo funciona algo, llega su sustituto. Así vamos desechando tecnologías que no hemos acabado de exprimir, en una carrera incesante. La artista Raquel Meyers, que ha vuelto a instalarse en España después de siete años en Suecia, trabaja con tecnologías consideradas obsoletas como el Teletexto, PETSCII (ASCII Commodore 64) o máquinas de escribir.

Raquel Meyers impartió en La Casa Encendida el taller KYBDslöjd. Mecanografía expandida, dentro de las actividades del festival she makes noise, donde también participó con la performance Keys of Fury, que se pudo ver por primera vez en España después de su paso por el Pixel Sounds en Campbelltown Arts Centre Australia o el Strasbourg European Fantastic Film Festival. Así explica su trabajo:

Yo defino mi práctica como KYBDslöjd. Son ilustraciones y animaciones con estética de 8 bits, sólo que usando caracteres de texto en lugar de píxeles.

La traducción al castellano sería “mecanografía expandida” o artesanía digital. Es un concepto que he desarrollado en los siete años que llevo viviendo en Suecia. Slöjd es una palabra sueca que significa “destreza manual”. Entre la artesanía y el arte siempre está esta lucha entre los conceptos. En Suecia encontré este concepto, que se aplica a las técnicas textiles, pero también a la programación. Una programación inspirada en la artesanía, como si estuvieras haciendo punto de cruz o tejiendo. Me gustó mucho combinar las dos palabras: KYBDslöjd. Es una técnica de mecanografía expandida, sólo que usa tecnologías del pasado, como el teletexto y el Commodore 64. Estas dos tecnologías básicamente usan los caracteres de texto, son retículas y caracteres de texto.

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Mediante esta técnica se dibuja con los caracteres en la pantalla. Es la misma técnica que el mosaico o el punto de cruz.  En lugar de una X tienes, sobre todo en el Commodore, triángulos, líneas, y como con un mosaico puedes crear ilustraciones y animaciones. Hay multitud de opciones que se pueden usar, pero lo importante es que para crear nuevas ideas no hace falta usar nuevas tecnologías. Las limitaciones se convierten en posibilidades, hay un montón de opciones simplemente con caracteres de texto, con técnicas muy sencillas.

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Cuando la gente ve que trabajo con tecnologías del pasado, cree que yo tenía esos ordenadores cuando era pequeña, pero no es así. Llegaron a mi vida, por así decir, en el momento en que llegué a Suecia. Yo empecé con esta técnica hace siete años y siempre he estado interesada en el tema 8 bits. Empecé a hacer performances, instalaciones y vídeos, pero cuando un amigo me regaló un Commodore 64 fue como si me hubieran regalado el último ordenador o el último móvil. Para mí fue como encontrar finalmente la herramienta o el medio con el que podía expresarme y hacer todo lo que quería. Y aunque todo el mundo habla de limitaciones y de la nostalgia, para mí era una cosa nueva. Fue como encontrar lo que estaba buscando durante un montón de tiempo. Yo no he hecho Bellas Artes, soy más bien autodidacta y siempre he ido probando cosas, mirando, pero me ha costado casi diez años encontrar todo el proceso, definir mi técnica y mi práctica. Entré en contacto con un ingeniero de teletexto en Gran Bretaña que hacia 2010 publicó un post para ver Twitter en teletexto. Me dije “¿Cómo? ¿Qué es esto?” Se dieron una serie de circunstancias y empecé a investigar: empecé un tumblr con un músico con el que yo colaboraba, y empezamos a hacer una serie de archivos recopilando todo tipo de referencias a nivel gráfico, visual, basado en los caracteres de texto, mosaicos, la retícula, temas textiles, desde la poesía visual, con la máquina de escribir, la arquitectura… Entre esa especie de archivo y el desarrollo de las técnicas fui desarrollándolo todo de manera más global y lo apliqué a mi práctica. Ha sido un proceso de unos cuatro años; a partir de los cuatro años ya pude empezar a hacer mis cosas, porque esta técnica parece muy sencilla pero no lo es. De aspecto es muy bruta. En el teletexto son siete colores, porque el negro es transparente, pero en el Commodore son dieciséis. Básicamente es todo muy sencillo, muy directo. Digamos que la tecnología al final depende de ti. No está hackeada ni nada: es tecnología tal cual y son simplemente tu imaginación y tu destreza las que te permiten desarrollar o crear lo que tú quieras.

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Para mí era más como una serie de posibilidades, como un proceso que disfruto muchísimo. Hay algo de entusiasmo porque no es sólo una cuestión estética. Si fuera sólo la estética, te podrías ahorrar todo el tema tecnológico, el hardware; es muy complicado. Pero va más allá de la simple cuestión estética. También en Suecia entré en contacto con la demoscene. A principios de los 80 los videojuegos tenían unas intros con scrolles y musiquita que se hackeaban. Eso evolucionó a producciones con programadores, músicos y grafistas: creabas una especie de demo y te juntabas en unas fiestas de dos o tres días donde enseñabas la demo. Ahí la veías, te gustaba o no, y ya está. Consistía sencillamente en mostrar tu destreza con estas tecnologías. Aprendí a nivel bastante duro, no es como en el arte, que te pones a hablar de ello… No. Esto es: te gusta y ya está, no hay más que hablar. Esa inmediatez me dio un cambio de perspectiva. Y también es que en Suecia los inviernos son muy duros. Tanto tiempo libre y tanto frío fuera me dieron el tiempo y la paciencia para desarrollar toda la técnica. Mi periplo sueco ha sido muy determinante. Ese frío invernal y esa oscuridad…

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Creo que nos encerramos en el tema de las tecnologías, en lo nuevo, y parece que nos quedamos ahí como constreñidos. Yo me siento más limitada con el teléfono móvil y con el ordenador. Ahora mismo, con el teléfono, si quieres hacer un gif animado o cualquier cosa, te tienes que bajar una aplicación. Y realmente me gusta la ironía de que una tecnología del pasado te ofrezca muchas más posibilidades y opciones creativas que algo que supuestamente es súper avanzado, va súper rápido, pero que damos muy por sentado. Se convierte todo en líquido, muy facilón. Esto requiere una dosis de paciencia. Estas técnicas básicamente lo que hacen es que si a ti no se te ocurre nada, o haces un bodrio, te lo van a enseñar tal cual. Luego no se puede editar, ni meterlo en Photoshop, ni hay filtros… No: esto es tal cual.

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En las performances yo hasta ahora me limitaba a enseñar los resultados de esta técnica. Para las animaciones uso un software que lo que hace es grabar todas las pulsaciones del teclado. No hay Ctrl + Z, tú te sientas como si estuvieras con una máquina de escribir, sólo que en vez de hacerlo en papel lo haces en una pantalla. No puedes editar, te sientas y tecleas. ¿Que te sale bien? Bien. ¿Que te sale mal? Pues a volver a empezar. Yo siempre había enseñado el resultado, pero en 2015 estuve en una feria de arte, y hablando con otros artistas me dijeron “¿Por qué no enseñas el proceso?”. Así empecé con el proyecto The Keys of Fury. Me hacía mucha gracia porque es todo tecleando, y con la perfomance te expones. Yo simplemente me siento y tecleo la animación, sin bocetos, sin historias. Es una manera muy honesta y directa de enseñar el proceso, como crear algo casi efímero. Es como La furia de las imágenes de Fontcuberta, así tecleo. Me gusta mucho el hecho de que la performance no esté pregrabada, que dependa de mí, el exponerme y enseñar la técnica, a veces inspirada, a veces me sale algo estupendo y a veces me sale un churro. Así se mantiene la frescura del proceso y yo aprendo constantemente con ello. Creo que cuando llevas haciendo cosas durante tanto tiempo, seguir manteniendo la ilusión y el hecho de seguir aprendiendo y seguir exponiéndote a cometer errores son procesos muy interesantes.

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A  mí siempre me ha interesado mucho la performance, pero antes colaboraba con músicos, e iba un poco más preparada con visuales. etcétera. Pero el ponerme con la improvisación, que me gusta mucho, con todos los diferentes elementos que uso, es una propuesta muchísimo más global. El uso el mosaico, de la performance, de la instalación… yo siempre he sido multidisciplinar, es lo que me define, y ser capaz de realizar diferentes técnicas también consigue que no sólo se quede en el tema de la tecnología. Ahora parece que hay mucha obsesión con la tecnología, pero la tecnología no es más que el punto de inicio de algo que se puede llevar más allá. Por eso he encontrado el concepto de mecanografía expandida, para no caer en el rollo frikismo de “retronostalgia”. Todo el mundo se basa en eso sin ser capaz de ver que hay muchas más opciones. Eso es lo interesante, puedes hacer cualquier cosa, depende de ti y de lo que quieras comunicar y expresar, y da igual que uses algo tan viejuno como un Commodore. Es abrir la mente. No hacen falta cámaras súper modernas, no hace falta tener teléfono… Se trata de que tú busques la herramienta o el medio para expresar lo que quieres comunicar.

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Raquel Meyers estuvo en La Casa Encendida impartiendo un taller de Mecanografía expandida y presentando la performance Keys of Fury dentro del festival she makes noise.

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