Por qué James Benning me parece imprescindible

Me piden que escriba un texto convenciendo a alguien que no conoce a James Benning de que asista a la muestra que le dedica La Casa Encendida en el mes de marzo.

Y me parece una tarea imposible, o al menos inalcanzable para mí: soy programador, no publicista, y desconozco los entresijos de esa “disciplina para el control de la apetencia conocida como marketing”, en palabras de León Siminiani. Así que en lugar de eso, daré las razones por las que James Benning me parece imprescindible. Y que cada cual obre en consecuencia.

  1. Militante del 16mm durante muchos años, hasta 2009, desde ese año es uno de los cineastas que está llevando al límite las posibilidades del rodaje en digital,y de los pocos que ha entendido que los cambios técnicos implican cambios formales: no rueda lo mismo, pero en video, sino que el cambio tecnológico lo ha llevado a forzar los límites de su propio cine. Su trabajo con la alta definición multiplica la tensión temporal del plano y su duración, al tiempo que trabaja en el límite de lo fotográfico y lo cinematográfico. Imágenes tensas.
  2. Filmar paisajes es difícil. O mejor: muy difícil. El tópico reduce el trabajo de Benning a poner la cámara y filmar. En realidad lo que hay detrás es un trabajo de observación, un diálogo con el paisaje (y todas sus dimensiones, históricas, estéticas y políticas) previo a la colocación de la cámara, y lo que hay delante es un diálogo con el espectador, que se ve enfrentado a una observación extrema, a una experiencia íntima casi inédita en el terreno cinematográfico.
  3. Benning siempre fue un cineasta autónomo, pero con el digital esa autonomía se ha multiplicado. Sus trabajos en HD son la muestra extrema de aquella cámara-bolígrafo con la que soñaba Alexandre Astruc. Una cámara-bolígrafo que no necesita escribir relatos, sino que toma apuntes, reflexiona sobre el pasado, la memoria, o la forma en la que nos relacionamos con otras imágenes. Porque en su forma más extrema, la autonomía le ha llevado a componer películas sin rodar un único plano.
  4. Benning es político. Muy político. Y a su manera, sus películas trabajan con la memoria, y el presente, de los movimientos underground en un país, Estados Unidos, que parece monolítico visto desde fuera. El ciclo presenta por ejemplo Stemple Passsu particular retrato del terrorista Unabomber a través de sus diarios y la filmación obsesiva de una reconstrucción de la cabaña en la que vivía, aislado, en el monte. A su manera, Benning ha filmado un thriller político.
  5. Benning contiene todo el cine. O dicho de otra manera: todo el cine cabe en el cine de Benning, y su cine, experimental, se relaciona de igual a igual con cines aparentemente muy lejanos, demostrando que el cine norteamericano siempre fue un cuerpo único con diversas ramas: la de ficción, la experimental, la industrial, la undergroundramas que se conocen, dialogan y están unidas por un mismo corazón. Y quizás ese corazón, esa válvula que las mantiene vivas, sea James Benning. O algo parecido a él.
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