Regalos para todo el mundo

A veces el regalo que más ilusión hace es el que encontramos a última hora, o cuando hemos salido a buscar otra cosa. Lo vemos y sabemos que vamos a acertar. Las fiestas están encima (¡Feliz Navidad!) y si nos falta algún detalle por comprar, o si nos faltan todos, podemos hacerlo en la ecotienda de La Casa Encendida, que es muchas tiendas a la vez.

La ecotienda tiene algo de taller, en parte por lo diáfano y sencillo del espacio, iluminado a través de dos grandes ventanales, y por las estanterías y los expositores de madera, llenos de todo tipo de cosas. Pero no es solamente una sensación decorativa, también esas cosas que se ofrecen a la venta participan de procesos artesanales y artísticos.

Por la selección de sus artículos cada rincón podría ser una papelería, o una librería, también una tienda de alimentación o un herbolario, una juguetería, una joyería a veces, el kiosco de una estación en el que paramos a comprar una postal y algo que leer, la bodega donde elegimos una botella de vino de camino a la cena donde nos esperan. Y esa selección está justificada por varios criterios muy concretos.

En primer lugar, están los productos reciclados. A partir de productos promocionales del centro, o bien de piezas que se han utilizado para montajes (pueden ser lonas, cartón, madera o papel por ejemplo), distintos artesanos individuales o colectivos fabrican otros tantos objetos. Así, podemos encontrar libretas, cinturones, bolsos, correas, mochilas, todo tipo de objetos de uso cotidiano que antes han servido a otro propósito y que se han recuperado con la idea de alcanzar el “residuo cero”, muy deseable en un momento en que la sobreabundancia material nos abruma, como recordábamos hace unos días en este post. Es a la vez una manera de proveer a nuevos artesanos y artistas tanto de materiales de trabajo como de un lugar donde distribuir sus resultados.

Cada objeto queda con un aire único dentro del conjunto, lo que está en la esencia del proceso de manufacturado y es su encanto. Los juguetes que se venden son sencillos y cualquiera los querría para sus hijos. Instrumentos de madera, pequeños muñecos de tela, juegos de mesa. Hay también colecciones de pendientes hechos con celuloide, con fragmentos de película de Super-8, o con cápsulas de máquinas de café.

Por otro lado, está la sección de alimentación, que es muy amplia. Se trata de productos de comercio justo, por ejemplo café, cacao, té, azúcar o mermeladas producidas y distribuidas respetando el medio ambiente y a las personas implicadas en los procesos. Se vigila que se proteja el entorno y que la comunidad de productores reciba por su trabajo el beneficio que merece y no vea avasallados sus derechos laborales. En una línea similar se ubican los productos de proximidad, que no todos tienen el certificado ecológico pero cuyo origen se conoce siempre y en cuya producción no han intervenido pesticidas ni transgénicos. Es una manera de acercar a los productores minoristas al comprador. Hay productos que vienen del Parque Agrario de Fuenlabrada, un espacio muy activo en la promoción de la agricultura del sur de la comunidad de Madrid, o también productos de la Sierra, como cervezas artesanales, vino ecológico o miel. Hay proveedores también de zonas cercanas como Segovia, Guadalajara o hasta Valencia, dentro de unos límites de distancia que garanticen el conocimiento del producto y que reduzcan las cadenas de transporte y distribución. Si aún se quiere seguir más cerca el proceso de producción, desde el principio, se venden también sobres con semillas.

Hay también una selección de jabones naturales y productos cosméticos fabricados de manera natural y respetuosa con el medio ambiente. En otro expositor se puede elegir entre una vistosa variedad de echarpes y pañuelos fabricados en La India por una comunidad de mujeres bajo la premisa del comercio ético. Ahora que está empezando la Navidad, también hay a la venta algunos adornos, como bolas para los árboles y nacimientos de origen andino, que llevan la etiqueta de la Organización Mundial del Comercio Justo, que es un organismo que garantiza el respeto a los derechos de la infancia, a las mujeres, al medio ambiente, y el pago de un precio justo, entre otras cosas.

En tercer lugar, la ecotienda es el lugar donde hacerse con el material relacionado con la programación de La Casa Encendida. Por supuesto, distribuyen los catálogos de las exposiciones actuales o presentes. Si no están a la vista, pueden solicitarse, aunque muchos están agotados. Los catálogos y las publicaciones de La Casa Encendida no son nunca un mero apoyo a las exposiciones, tienen por sí mismos un valor propio, y en ellos siempre es evidente un amor extraordinario por la edición. Cada uno es diferente y adaptado al contenido y son, más que un recuerdo, un detonante de la imaginación. Consulta la lista de publicaciones, que también se puede solicitar por correo escribiendo a tienda@solidaridad.org. También en la ecotienda se encuentran pósters y carteles de las exposiciones, y láminas relacionadas con las actividades del centro, como los laboratorios de fotografía o el programa para artistas con discapacidad intelectual Debajo del sombrero. En cuanto a los libros a la venta, el criterio para seleccionarlos se basa también en el vínculo con las programación. En muchos casos los autores han pasado por el centro para un curso o un encuentro, o los textos se han presentado aquí, o son ensayos sobre medio ambiente, solidaridad o arte, así que en cierto modo, como todo lo demás, también son una prolongación del programa.

Hay regalos para todo el mundo.

La ecotienda solidaria abre de martes a viernes de 14:00 a 21:00, y los sábados y los domingos de 11.00 a 15.00 y de 17.00 a 20.00 h.

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