Imagen de: 300.000 Km/s

Turistificación

El 24 de octubre tuvo lugar en La Casa Encendida un encuentro en el que se presentó el Atlas de Turistificación elaborado por Mar Santamaría y Pablo Martínez, miembros del estudio 300.000 Km/s, comisariado por la arquitecta Ariadna Cantis y en el que participaron diversos expertos para explicar en términos urbanísticos, sociológicos y geográficos el impacto de este fenómeno. El Atlas está elaborado a partir de datos recabados en Google Trends, el Instituto Nacional de Estadística, Flickr, Tripadvisor, Airbnb y otras fuentes y permite comprender de manera visual la vertiginosa transformación que está conociendo la ciudad de Madrid, en concreto su centro.

¿La ciudad para quien la visita?

Una de las funciones de la vida en sociedad es rebajar la incertidumbre inmediata para que podamos dedicarnos a otras tareas más especulativas o placenteras que, por cierto, son los sustentos para la vida futura. Por ejemplo, el tener garantizado un techo nos permite no sólo desarrollar una vida en nuestra ciudad, sino que también, por extensión, nos facilita viajar a otras ciudades y conocer sus costumbres y cómo se vive en ellas. Es aquí donde se está produciendo un choque traumático. La expansión de los apartamentos turísticos, que para el arrendatario supone la posibilidad de alojarse de manera más barata o más exclusiva en el curso de sus viajes y para el arrendador supone un beneficio económico adicional, está cambiando el aspecto y las costumbres de las ciudades, y llega a afectar a todos los habitantes de los centros urbanos, incluso a los que no participan de esa transacción.

Algunos de los participantes en el encuentro explican su punto de vista:

  • Jesús Leal (Catedrático de Sociología y experto en Ecología humana y de población)

    Frente a este desarrollo de hoteles y viviendas en alquiler de corta estancia se plantea el impacto que están teniendo los alquileres turísticos en el medio urbano, especialmente en los lugares donde su presencia es mayor.

    Ese impacto podemos dividirlo en cuatro tipos:

    • Impacto sobre la oferta de servicios: el ejemplo más claro del impacto turístico sobre una zona urbana es el acaecido en Venecia que actualmente es una ciudad fantasma con unos habitantes que desafían el abandono de buena parte de los servicios de proximidad impulsado por las diferencias de rentabilidad entre los comercios y servicios de proximidad y los comercios y actividades dirigidas a los turistas.
      Los comercios que no se adaptan a la nueva clientela pueden terminar cerrando, sin que se garantice la reocupación de los lugares en los que se asentaba por otra actividad. La imagen de ese espacio cambia y las condiciones de su vecindario estable se hacen más difíciles.
    • Impacto sobre el mercado de vivienda: la mayor rentabilidad de las viviendas turísticas suponen un incremento de los alquileres de la zona, que se traduce en la expulsión de los que no pueden afrontarlos.
    • Impacto social: hay que añadir como inconveniente los  problemas de convivencia con vecinos que no tienen mucha consideración por el impacto de sus acciones ya sean sónicas (gritos, canciones, conversaciones nocturnas) o de otra índole. Por supuesto, no hay que considerar un sistema de solidaridad con aquellos que difícilmente comprenden las características ni la historia del vecindario en el que habitan.
    • Impacto económico y fiscal: hay que considerar también una cuestión fiscal. La actividad de alquiler de patrimonio residencial estaría sometida a un tratamiento fiscal que con no poca frecuencia se evade, lo que supone una injusticia en relación con los hoteles cercanos o con otras situaciones que devengan una serie de impuestos por sus actividades.
  • Julio Vinuesa (Catedrático de Geografía)

    La concentración de alquileres turísticos en ámbitos urbanos muy concretos supone cambios morfológicos y de usos que afectan a los edificios residenciales, a las actividades comerciales y a la utilización del espacio urbano, al barrio y a los vecinos.

    Cualquier espacio urbano vive un permanente conflicto entre intereses diferentes cuando no contrapuestos. Los cambios en la morfología urbana y en el uso del espacio público producidos por la “turistificación” suelen provocar un deterioro de la calidad de vida de los residentes, que ven cómo su entorno urbano cambia, incluso estacionalmente, en atención a intereses económicos que ven en ese espacio la oportunidad de obtener rentas, de incrementar el precio de las viviendas y los locales, dejando de lado principios como la cohesión social o el derecho de todos a la ciudad.
    Al margen de las transformaciones más o menos afortunadas del “paisaje urbano”, la concentración espacial y temporal de los alquileres turísticos pone en evidencia la prevalencia de los intereses económicos sobre la idea de la ciudad como paisaje residencial, como espacio colectivo de convivencia ciudadana, ante la permisividad de las autoridades urbanísticas que deberían velar por el derecho de todos a la ciudad.

  • Mauro Gil-Fournier (Arquitecto y miembro del colectivo VIC)

    El paisaje urbano lo compone tanto lo que vemos como lo que no vemos. La digitalización del turismo y la ciudad se influyen unos a otros en un crecimiento continuo.

    Apps de intercambio y alquiler de habitaciones funcionan entonces como dispositivos relacionales que alteran la composición del paisaje urbano. Esta composición va desde la relación de precios y los cambios de oferta y demanda, los nuevos agentes inversores extranjeros que operan en el centro de la ciudad, plataformas de defensa de los inquilinos, hasta la incorporación de nuevas empresas de gestión de estos hoteles-habitación distribuidos en la ciudad.
    Por otro lado, el día a día se modifica en la diferencia de personas que transitan por lugares con impacto mayor de los alquileres turísticos, los negocios de diseñadores y arquitectos que se adaptan a las nuevas demandas de reforma. Las casas, los pisos, los edificios históricos del centro de Madrid se convierten en apartamentos que se reformulan como espacios de producción económica con habitantes instantáneos que van y vienen. Esto compone un ensamblaje urbano de transportes, logística, plataformas digitales, empresas constructoras de rehabilitación de edificios, saturación de infraestructuras urbanas, nuevos comercios a pie de calle, pequeños inversores en alquiler vacacional y personas que sobreviven gracias a estos mismos alquileres, etc.
    Esta situación provoca desplazamientos, desahucios, desarraigos del centro hacia las periferias de la ciudad para la conformación de un centro urbano instantáneo para ser vivido en un fin de semana.

  • Agustín Cócola (Geógrafo)
    Los impactos de los apartamentos turísticos son muchos y de varios tipos. Aquí me referiré a dos. El primero es la rehabilitación de viviendas en centros históricos. Por ejemplo, en el caso de Lisboa, algunas zonas del centro histórico estaban muy degradadas y parcialmente abandonadas. Los apartamentos turísticos están fomentando la llegada de inversiones inmobiliarias enfocadas en la rehabilitación de viviendas.

    El cambio en el paisaje urbano está siendo muy acelerado. Sin embargo, este impacto depende del contexto local. La rehabilitación de viviendas a gran escala no se da en otras ciudades como Madrid o Barcelona en donde, a excepción de algunas zonas muy focalizadas, el parque de viviendas en el centro histórico fue mayoritariamente rehabilitado en décadas pasadas.

    El segundo impacto es la presencia cotidiana de población flotante en un proceso en donde el vecino es substituido por usuarios que cambian cada dos o tres días. Este impacto es de suma importancia para la población residente, sobre todo porque las relaciones de vecindad desaparecen y el turista que busca diversión no parece mostrar mucho respeto en cuanto a normas de convivencia. En el caso de personas mayores, el hecho de no saber con quién se van a encontrar en la escalera resulta en miedo e inseguridad.

  • Xavier Monteys (Arquitecto y experto en vivienda)

    Más allá de las consecuencias sociales, como la subida de los alquileres ocasionada por los apartamentos turísticos -según algunos expertos-, el paisaje urbano se ha modificado simplemente con la presencia de personas que eligen nuestras ciudades para consumir su tiempo libre.

    Se ha modificado, -desde la óptica de la llamada escuela performativa en relación al espacio público, en la que encaja R. Sennett-, a través de los rituales y la ropa de los que nos visitan, por la presencia de trolleys en la calle, que presagian una nueva pernoctación y que añaden unos gestos y un complemento icónico a la indumentaria urbana distinta de la de los ciudadanos de pleno derecho.

  • También con la comida en la calle, sus nombres, horarios, locales e información explícita, y con la decoración de los locales abiertos a la calle, o en la conversión de los mercados de abastos en un nuevo tipo de “restaurante-feria”. Y en un sentido más general, en la carrera por desamortizar y revisar el sentido de los monumentos ya amortizados, con los que la industria del consumo de tiempo libre saca músculo, diseñando una ciudad de atrezo, frente a la ciudad en la que vivimos y trabajamos.

Consulta el Atlas de Turistificación interactivo

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