Imagen de: Roger March

Arranca Unalmés con el “Retrato de un monstruo”

El viernes 2 y el sábado 3 podrá verse Retrato de un monstruo, de Ayara Hernández Holz y Felix Marchand, una pieza que se presenta como “un trío entre cómico y misterioso, entre infantil y sicalíptico” y que estrena la nueva temporada de Unalmés.

Unalmés es un programa fijo que empezó a funcionar en febrero de 2017 y es la continuación del compromiso de La Casa Encendida con la actualidad escénica y performativa. En sus quince años de existencia, el centro ha prestado especial atención a las artes escénicas en sus vertientes teatral, de danza y performativa, unos lenguajes que no siempre encuentran sedes desde las que llegar al público general. Mediante la colaboración con festivales y el desarrollo de ciclos como Verano Escénico o In-Presentable, La Casa Encendida se ha consolidado como una de las plataformas de difusión y apoyo a la creación escénica contemporánea.

Foto de Roger March

Unalmés se inaugura este año con Retrato de un monstruo, donde los directores Ayara Hernández y Felix Marchand, cuyo trabajo en conjunto se realiza a través de la productora Lupita Pulpo, investigan en las posibilidades de un cuerpo: serlo, tenerlo, inventarlo. El desarrollo de Retrato de un monstruo se ha apoyado con un blog y un Tumblr colectivos que no sólo documentan el proceso de creación de la obra escénica sino que suponen un trabajo paralelo a la misma. Ayara Hernández nos los explica en esta entrevista:

¿Qué monstruo es el que se retrata?

Podría estar horas contestando esta pregunta… pero antes de intentar hacerlo quisiera contextualizar un poco el proceso de esta pieza o estas piezas. Este proyecto-pieza-blog tuvo muchas fases: empezó hace un rato largo en México y siguió creciendo hasta que se materializó primero en una obra que hicimos en Montevideo con artistas de allí (Felix Marchand, Leticia Skrycky, Miguel Jaime, Erika Del Pino, Paula Giuria, Lucía Yáñez, Manuel Rilla y Fabrizio Rossi) y ocho meses más tarde en otra obra que hicimos en Barcelona con artistas de allí (Felix Marchand, Amaranta Velarde, Cris Blanco y Leticia Skrycky) y en el medio yo estuve haciendo una residencia sola en Bruselas. Cuento esto porque en la primera versión de la obra estaba muy claro que la consigna era trabajar con el conflicto entre el retrato, un formato que intenta representar algo, y lo monstruoso que se escapa de la representación.  Ahora mismo pienso en Francis Bacon… La segunda obra heredó el título de la primera pero cambió un poco ese concepto o ese problema que se planteaba en la versión 0. Pero en las dos obras la idea era usar la máscara más allá del rostro, la pregunta era cómo enmascarar el cuerpo, una escena, el aparato teatral, y crear un otro que conviva con este cuerpo, este espacio físico, etcétera. La idea en las dos obras era trabajar entre ser un cuerpo, tener un cuerpo e inventar un cuerpo; con ser cuerpo de no cuerpos, o que tu cuerpo se vuelva un no cuerpo… lo que quiera que signifique esto. Entonces para mí, en todos estos “entres”, aparece lo monstruoso. Lo monstruoso aquí es lo que es y no es al mismo tiempo. La obra que presentaremos aquí juega mucho con esto, con “representar” cuerpos confusos, en camino, inacabados… Volviendo a la pregunta, el monstruo que está retratado aquí tiene que ver con esos cuerpos reales y ficticios en construcción permanente y también con lo que el público elige ver. Lo que se presenta es un cuerpo de no cuerpos o un no cuerpo de cuerpos, o algo en el medio.

¿Qué puede transmitir un cuerpo que no se pueda transmitir por otro medio?

La copresencia y todo lo misterioso que está en juego en ese encuentro.

El decorado es muy sencillo, apenas unas pirámides de cartón. ¿Qué relación hay entre esta austeridad y la puesta en escena?

Esta es una pregunta para Leticia Skrycky y Erika del Pino, que son las diseñadoras escénicas de la obra en Montevideo, y Leticia de las dos obras. Pero desde mi perspectiva toda la obra es entre austera y excesiva, entre barata (porque usamos cartones, nuestra ropa de ensayo y objetos que fuimos encontrando por ahí) y muy delicada a nivel visual. La puesta juega con esa tensión, entre lo minimalista y lo que aparentemente es más descuidado. 

¿Cómo apoyan el blog y el Tumblr a la obra en sí?

El blog fue un cuaderno de notas común de todos los que estábamos participando en el proyecto, lo usamos como medio para compartir referencias que aparecieron en relación a los temas en los que estábamos trabajando: máscara, cuerpos inventados, monstruos, retratos… Después en el proceso, seguimos posteando imágenes de los ensayos o fuera de los ensayos, pero sobre todo lo usamos como una etapa previa al trabajo en el estudio. El Tumblr fue posterior a la obra que estrenamos en Montevideo, durante el proceso de esta obra invitamos a los fotógrafos Martín Batallés y Gabriela Costoya y Karin Porley von Bergen a hacer retratos de los monstruos con los que estábamos trabajando en el estudio y en el tumblr publicamos esas fotografías y algunas de la versión hecha en Barcelona. A mí me gustó mucho esta idea del fotoconceptualismo, pero desde la perspectiva escénica. Es decir, nos montamos meses de ensayo para después tener material para hacer un par de fotos, y esa es otra obra paralela a la obra escénica. Yo curiosamente suelo usar los blogs antes de los procesos o después, pero en el proceso mismo trabajo más con la memoria de lo que va sucediendo día a día.

¿Qué criterio se ha seguido para las contribuciones al blog y al tumblr?

Los participantes del blog son algunos de los colaboradores del proyecto, los que tenían ganas de usar ese espacio como cuaderno de notas. Y como dije antes, lo que se publicaba era muy asociativo, creo también que el propio blog fue creando un cuerpo/texto de imágenes que sugería un diálogo propio más allá de la pieza.

La obra tiene unos créditos muy largos, hay muchos colaboradores. ¿Qué supone trabajar con tanta gente?

Trabajar con mucha gente es hermoso y difícil a la vez. En Montevideo éramos muchos, lo cual hizo que la obra se volviera un poco de todos, y eso es muy lindo pero por ahí hay decisiones que no se toman hasta sus últimas consecuencias y quedan ahí flotando. Igual creo que pasa mucho en Montevideo que las obras son numerosas, ¡será porque somos tan poquitos que queremos hacer mucho ruido! En Barcelona éramos 5 personas en total, pero tomamos mucho material de la versión de Montevideo. Aunque para mí son obras totalmente distintas, hay muchas cosas que se repensaron, la obra traía su propia memoria. Fue maravilloso poder estrenar una obra y meses después volver a trabajarla con otras personas y estrenar otra obra, una obra que es la misma pero totalmente distinta. 

Por ejemplo en Montevideo la escenografía, o ese lugar en donde sucedía la obra, no se movía sino que era un paisaje fijo, y nosotros, los performers, también trabajamos con una sola propuesta de cuerpo, pero en Barcelona todo se movió y se multiplicó: los cuerpos-bichos… Y la escenografía pasa de ser un paisaje a ser cartones que movemos y a ser otro paisaje. Los objetos y los cuerpos fluctúan entre lo estático y lo movible todo el tiempo.

¿Cómo apoya la documentación orgánica a tu trabajo en general?

documentación orgánica es el nombre de otra serie de proyectos anteriores, que tiene que ver con la memoria de obras escénicas. documentación orgánica tiene que ver con la memoria y la manera en cómo la procesamos en nuestro medio. 

En concreto en mi trabajo lo que recuerdo y cómo lo recuerdo es lo que crea parte de mis referencias más importantes, aparte de la investigación específica de cada obra o proyecto. La memoria es lo que somos.

¿Qué es Satz Magazine?

Una hermosa revista en suspenso. Satz Magazine es un proyecto de Irina Müller en colaboración con nosotros, Felix Marchand y yo. La idea era crear una revista un poco distinta de artes escénicas a las que había, hay en Berlín, pero publicamos un número y ya, y por ahora el proyecto está en pausa.

¿Cómo ves la situación de los profesionales de las artes escénicas de tu generación?

Precaria pero muy rica. Aunque habría que situar dónde está esa generación, creo que cada lugar tiene una realidad más allá de la globalización del arte.

Retrato de un monstruo, de Ayara Hernández Holz y Felix Marchand, se representa el 2 y 3 de febrero a las 21:00 de la noche en La Casa Encendida. Más información y entradas.

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