Esto no es un artículo de Khavn

La Casa Encendida programa durante todo el mes de mayo un ciclo dedicado al músico, poeta y cineasta filipino Khavn De La Cruz. Wakazest! Esto no es un concierto de Khavn repasa parte de su extensa filmografía y se completa con el curso de cine que impartirá y un pasacalles desde la Plaza de Lavapiés.

La misericordia de Khavn De La Cruz

Misericordia (Filipinas/Alemania, 2013) es una de las películas del ciclo dedicado al director. Se proyectó el 16 de mayo, y presenta algunas de las características temáticas y estilísticas que han hecho célebre su cine. Para cuando aparece el título en los créditos, el filtro rojo de la película nos ha penetrado tanto que lo vemos dividido en su sentido más etimológico: Miseri-cordia, triste-corazón. Y lleva como subtítulo “El último misterio de Kristo Vampiro”.

Las penurias del corazón, la escatología, lo que se debe atravesar, la redención y la sangre. La película está compuesta con muy pocos elementos, pero muy esenciales. Lo más llamativo es el filtro rojo que se mantiene durante la mayor parte del metraje, acompañando al monólogo que se va desplegando como un poema simbolista sobre la imagen alterna de un festival de penitentes y de una pelea de gallos. En ambos casos, la sangre y el maltrato físico aparecen crudísimos. Los asistentes a la peregrinación se dejan arañar la espalda con cuchillas con la misma pasividad con que los gallos esperan que les coloquen los espolones artificiales con los que herirán a su oponente. Es necesario entregarse, si es que el rito ha de cumplirse. La sangre se desliza por los cuerpos golpeados por los cilicios y las aves muertas son desplumadas y despellejadas. El tono rojo es una redundancia violenta en sí misma, y esta estilización contrasta con lo improvisado de la cámara en mano, lo banal de las sillas de plástico y la indumentaria casual: el sacrificio humano y animal ha cubierto el suelo de sangre pegajosa que pisan chancletas que más bien se asocian con un día en la playa.

Se advierten también los ruidos cotidianos, los gritos de los apostadores, los murmullos callejeros, y a esta banda de sonido se superponen cantos populares como nanas inquietas, melodías tocadas a la armónica y la letanía de un narrador que describe el fondo del aire, y que habla de sí mismo como de un vampiro o de un salvador. Relata sus relaciones con seres condenados a vagar esperando vender su cuerpo por unos pesos, ¿acaso no se puso Cristo al lado de las prostitutas? En cierto momento la voz que narra nos parece la de un Baudelaire del Sudeste Asiático, y también llegamos a pensar que es la de un psicópata que cuenta desapasionado su serie de asesinatos rituales. Este es un misterio que se debe atravesar. Estamos metidos en el túnel arterial de los bajos fondos, que nos vomitará más allá del posicionamiento a favor o en contra.

Y cuando los charcos de sangre son ya un remolino y el monólogo parece que se aventura desde el purgatorio al infierno, todo se remansa de golpe, como en A Day in the Life de los Beatles. Cambia el escenario y comienzan a aparecer imágenes de lápidas, nombres de personas desparecidas demasiado jóvenes, y lo chocante es que entre ellas y sobre las rejas hay ropa tendida, porque ahí vive gente, desheredados que han hecho del cementerio su ciudad. Entramos en el lugar donde los vivos conviven con los muertos. Y así acabamos de atravesar el misterio de la misericordia.

El ciclo en La Casa

La producción de Khavn De La Cruz es inabarcable por lo extensa y por lo variada. La muestra que presentamos es un acercamiento a su cine. Rocío Mateo-Sagasta, responsable de Audiovisuales, nos explica las razones de este ciclo.

¿Por qué has programado a Khavn?

Pude ver una retrospectiva de Khavn en el Festival Oberhausen 2017. Me fascinó su crudeza y la libertad y la urgencia con la que produce y rueda sus películas; tiene más de 50 largometrajes y más de 115 cortometrajes. Su estilo es muy variado, se adapta a las condiciones que tiene. Con dinero puede hacer películas con más producción como Alipato o A Ruined Heart, pero también puede grabar con muy pocos medios películas como la poética Squatterpunk o Misericordia, rodada sólo en cuatro días en un viaje con su familia. Era imposible hacer una retrospectiva de todas sus películas pero me parecía importante que se pudiera ver al menos parte del trabajo más representativo porque es un autor poco conocido aquí. Es el primer ciclo que se dedica a Khavn en España, a pesar de que sus películas son habituales en festivales como Rotterdam o Locarno.

Khavn durante el Festival de Oberhausen 2017. Foto de Enrique Escandell

Es un artista polifacético que no se cuestiona lo que hace, simplemente lo hace por un impulso que le lleva a rodar, pero también a escribir poesía y hacer música. En Oberhausen, además, preparó una instalación (Happyland) que recreaba los bajos fondos de Manila con un karaoke, un colmado, una chabola y una peluquería donde él propio Khavn podía cortarte el pelo. En la inauguración nos guio él mismo en una especie de procesión pagana a las puertas de la exposición, o la “no exposición” como llama él a todos sus “no trabajos”, donde estaban cocinando patas de gallina a la brasa y él se puso a tocar con su banda. De la misma manera, el día 29 de mayo nos llevará desde la Plaza de Lavapiés hasta La Casa Encendida en un pasacalles y, en el Patio, musicalizará sus cortometrajes en directo en un concierto abierto al público pero sin la barbacoa de patas de gallina.

 ¿Qué podemos esperar del curso que va a impartir?

Cuando le pedimos que nos contara en qué iba a consistir su taller nos mandó el “Day Old Flick Manifesto o Cómo hacer un largometraje en 24 horas o menos”, que es uno de los manifiestos más certeros y auténticos que he leído. Como muestra, mi extracto favorito: “Estate abierto a los errores/De hecho, explótalos/Si no tienes un buen equipo de audio, crea una película muda/Vuélvete loco con el diseño de sonido/Usa el ruido/No pagues a gente más rica que tú/Paga la bondad/La delincuencia no paga/Si quieres hacerte rico, no hagas películas delictivas/Si el permiso es barato, consigue uno/Si es caro, chuta rápido/Corre rápido/La vida es corta/Diviértete/La belleza absoluta nos deja sin palabras/El misterio da sabor/Unos ojos bonitos son la clave del gran cine/La mejor sangre es la sangre de cerdo”. Va a ser un intensivo de 8 horas fascinante, estoy segura. 

Las películas que aún se pueden ver del ciclo de Khan son:

 

 

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