La danza del píxel

El festival Me gustas pixelad_ comienza el 1 de marzo y dura tres días. Lo que pretende es algo muy importante pero muy escurridizo: comprender (o al menos señalar, para ir empezando) la relación del cuerpo con lo digital, el uso que hacemos del cuerpo desde que estamos ultraconectados permanentemente, el papel que desempeña el cuerpo en esta constante conexión.

Más allá de establecer ciberteorías y conclusiones, el festival, comisariado por Matías Daporta, trae a La Casa Encendida un nuevo acercamiento a lo digital en su trato con lo performativo, a través de una serie de proyecciones, talleres y sobre todo de performances que se organizan en tres grandes temas: Artista en su escritorio (1 de marzo), Performer como avatar (2 de marzo) y Artista en sus redes sociales (3 de marzo).

Una de las performers invitadas es la bailarina y coreógrafa Bryana Fritz, que interpretará a la pantalla de su ordenador la coreografía Indispensable Blue. Se plantea como una danza offline, una coreografía de las carpetas y archivos que hay en el escritorio de su ordenador. La preparación del proyecto por parte de Fritz conllevó la escritura de textos y poemas, de los que ofrecemos una antología traducida, porque arrojan (su parpadeante) luz sobre una realidad tan resbaladiza como ineludible.

Dos fragmentos de los escritos de Bryana Fritz en mitad del proceso de concepción de su performance:

Indispensable blue (offline)

las poéticas del uso

Durante los cuatro últimos meses, mi trabajo y mi pensamiento han girado en torno a la idea del uso. Gran parte de este pensamiento parte y a la vez se diferencia del libro de Stephen Wright Towards a Lexicon of Usership. Por eso citaré su aproximación al asunto:

Las últimas décadas han sido testigo de lo que podría describirse como un amplio giro usológico en todos los sectores de la Sociedad. Por supuesto, la gente ha hecho uso de palabras y herramientas, prestaciones y drogas, desde tiempos inmemoriales. Pero con el auge de la cultura en red los usuarios han adquirido un papel clave como productores de información, de sentido y de valor, lo que ha quebrado la larga oposición entre consumo y producción.

 Mi investigación sobre esta idea procede, en primer lugar, de la frustración que sentía por la falta de acceso que tengo hacia uno de los aparatos que más uso y en muchos aspectos el más personalizado, mi ordenador. Mientras contemplo su pantalla encendida, que ilumina suavemente mi rostro, se me cansan los ojos cada vez más, y el tiempo huye veloz. Suelo trabajar con él, visitarlo, alimentarme de él, y dejo que me entretenga; lo abro cuando lo necesito y cuando no lo necesito: me acerco a él por lo mismo y salgo igual – podría decirse con más o menos información en el bolsillo, puede que tenga los bolsillos agujereados. Noto más que nunca la solidez de mi coreografía computacional. Empiezo a darme cuenta de mi escasa capacidad de penetrarlo. O bien estoy interpretando la coreografía que me pide que haga, o bien estoy interpretando la que yo misma he forzado (o ambas). Me muevo a su través, de la mano… a veces yo soy la guía, a veces me dejo guiar.

(Trazo un semiparalelismo con la danza. Mediante la práctica de la danza, concretamente mediante la conciencia del cuerpo, la economía del movimiento y la energía y la práctica somática, el conocimiento que he acumulado sobre el funcionamiento y la ciencia del cuerpo ha sido mínimo. Pero no obstante cuento con el conocimiento suficiente para usar el cuerpo, más allá de las rutas más elementales y rutinarias. He aprendido a propulsarlo pero también he aprendido cómo permitir que sea propulsado y que se muestre sensible tanto a las formas que se mueven a través de él como a las formas que emergen de él. ¿Hay algo que aprender de esto?)

¿Cómo se mueve una usuaria?

Como usuaria y no programadora, ¿cómo puedo encontrar la manera de moverme más allá de las rutas más elementales y rutinarias?

Como usuaria y no programadora, ¿qué medios puedo emplear para dissolver las coreografías que me pide el ordenador?

¿Tiene la usuaria la responsabilidad de dar mal uso, de abusar, de des-usar?

¿Cuál es el potencial lúdico que puede despertar una usuaria?

¿Puede emerger la poesía a través del uso, puede una usuaria introducir poesía a través del uso?

¿Cómo puedo desarrollar la sensibilidad a partir del uso?

¿Cómo puede esta sensibilidad facilitar un desbordamiento, un exceso, y permitir que algo inconmensurable emane del calculado espacio digital?

[***]

Superficie – Interfaz – Profundidad

No va de Internet, va de la interfaz. ¿Cómo movernos en esta superficie resbaladiza y dinámica? ¿Qué aspecto tiene un agujero, qué sensación da, qué aspecto tiene el terreno firme y qué sensación da? Cómo resistir sobre un suelo de ceros y unos y encontrar la manera de levantar cosas y no limitarnos a utilizar lo que está ahí.

¿Cuál es la relación entre la superficie y la profundidad en la tierra de la interfaz del usuario? Crear la posibilidad de una experiencia simultánea de superficie y profundidad…

(en busca de un vínculo mejor formulado)

FALSEÁNDOLO.

‘Que sea falso no quiere decir que no lo sienta.’

En cierto sentido, parece que es así como una superficie puede crear una cierta cantidad de profundidad. Lo que me gusta de esta cita, que he sacado de la serie Girls, es que acaba de golpe con la idea de la autenticidad y la solidez de las relaciones que podamos tener con ella. O con la idea de que la falsedad no es plenitud, o con la de que no podemos experimentar a fondo algo que es falso.

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Otro pensamiento que me impresiona es que, para caer dormidos, debemos simular que estamos dormidos, prepararnos para la cama, tumbarnos y cerrar los ojos. Esto tiene que ver con el dicho: “Simúlalo hasta que lo sientas”. Pero lo que pasa con esto es que insiste en el simular y el hacer, en una especie de continuo en el que a través de uno podrías, potencialmente, alcanzar el otro. Pero puede que una manera de contrarrestar esto sea asegurarse de que ningún extremo del espectro tiene más peso que el otro.

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Cuando le doy vueltas a esta idea me parece Gertrude Stein tiene mucho que decir. El ejemplo mas sencillo es su “Una rosa es una rosa es una rosa es una rosa”. Tengo la impresión de que con cada repetición de la palabra rosa, superficie y profundidad alcanzan otro nivel de simultaneidad. Tanto la superficie como la profundidad de la rosa se vuelven cada vez más presentes.

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En su libro Los bárbaros Alessandro Baricco ofrece la descripción del “surfero” y el “buzo”. El buzo es quien se sumerge en las profundidades del océano en busca de sentido. El surfero es un “hombre horizontal” que, por el contrario, busca el sentido en la superficie, montando las olas. Alguien que lee a Proust contra alguien que surfea Internet. En su ensayo The New Depthiness, Timotheus Vermeulen trata de darle una imagen a la nueva profundidad, y la encuentra en el buceador que va con snorkel, que es alguien que intuye e imagina una profundidad sin llegar a encontrarla, mientras siente las olas que lo van meciendo.

¿Puede un usuario ser ese buceador?

 EL ORDENADOR PERSONAL

(Cuando mi ordenador muere ¿queda en mi vida un agujero del tamaño de un ordenador?)

El ordenador personal entró en el mercado de los consumidores de aparatos electrónicos en el 1972, con la microcomputadora HP 9820 PC, que al contrario que los macroordenadores, no requerían de una plantilla de operarios. Anterior fue la introducción de dispositivos similares, como el Programma 101, que funcionaba más como una calculadora programable (y fue así como no tardó en anunciarse, también para acabar con el miedo a los ordenadores ((confort)) y para evitar recurrir al departamento de informática de las empresas). Una de las primeras veces que se usó el término “ordenador personal” fue en un artículo publicado en The New York Times en 1962, en el que John W. Mauchly declara “No hay razón para suponer que el chico o la chica medios no puedan llegar a dominar un ordenador personal”.

En el caso de esta cita, en el inicio, el ordenador era un área que el usuario medio (en concreto una chica o un chico jóvenes) podían llegar a dominar. Dominar – podrían manejar / podrían controlar.

En realidad el mercado alcanzó su pico en 1977, momento que se conoció también como la emergencia de la “Trinidad”. Fue el año en que aparecieron los Apple II, los PET 2001 y los TRS-80. Se percibieron como los primeros “aparatos computadores” u “ordenadores domésticos” y, tanto ese año como durante los ochenta, las ventas se incrementaron de manera significativa.

[***]

A continuación, el texto introductorio a la performance que realizará Bryana Fritz:

Indispensible Blue (offline)

 

una mujer    en su ordenador personal       a oscuras        el escritorio proyectado en la pared

          el cursor baila       las carpetas se abren        un poema se hace añicos      

 “espérame en el fondo de la piscina” – j.s.

 

Cuando miro la pantalla iluminada que tengo delante, se atenúa la oscuridad de la habitación, se hace menos definida, mientras las blancas páginas del procesador de texto iluminan mi rostro.

 

             Una figura, animada (azulada)

             como clavada y estática

             Apenas se mueve

 

[A medianoche, a la luz de la pantalla, tecleo] El golpeteo del hardware y la conformación del software atraen con suavidad el texto hacia la página – Cambria (Cuerpo) 12. En la pantalla que tengo delante dice:

 

            Sobre la espalda, mirando al cielo,

            con cincuenta azules sobre el pecho,

            se hace plana y siente debajo el agua imaginaria.

            Se da la vuelta y fantasea con una profundidad inalcanzable,

            Y accede a una igual de buena, igual de profunda.

            Con un giro parcial se eleva hasta ver el horizonte

            en el que el azul se encuentra con el azul.

 

(Desciendo una carpeta más – envuelta, asfixiada, encendida) y capto que a veces una debe escribir una introducción críptica o escribir:

En tono azul: Cómo (una), cómo (cero), cómo (uno), cómo (cero)… Si el software ejerce una fuerza coreográfica sobre la usuaria, ¿cómo puede ella emplear el baile como un medio para huir de su abrazo?

En tono azul 2: la ignorancia de la usuaria frecuente – en la falta de datos y de acceso a la estructura de la tecnología… ¿puede fabricar en el uso superficial una profundidad imaginada y honda…? ¿… una danza de exceso poético que disuelva el código gota a gota…? … un movimiento inquisitivo entre el uso correcto y el incorrecto, la dominación y la obediencia, la forma y el sentimiento.

En tono azul 3-49: Al adoptar el papel de la usuaria frecuente -no el de la programadora- ¿puede evitar plegarse a las demandas coreográficas del software para acceder a una cierta profundidad, no mediante el control, sino más bien mediante una manera de moverse (¡de bailar!) que ni asuma ni se oponga?

En tono azul 50: sobre la poesía, sobre la danza, sobre un lecho de software, sobre la profundidad de la superficie, sobre la obediencia a la forma y sobre la Poética del Uso.

  • Escrito e interpretado por Bryana Fritz
  • Asesorada por Bojana Cvejic y Tom Engles.
  • Muchas gracias a P.A.R.T.S. Research studios, Jan Ritsema, Jal Lana Am.

Bryana Fritz realizará su performance Indispensible Blue el 1 de marzo a las 21.00 h en el Patio de La Casa Encendida, como parte del programa del festival Me gustas pixelad_, que se celebrará del 1 al 3 de marzo en La Casa Encendida.

Traducción: Bárbara Mingo.

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