Imagen de: Mal B

Entrevista con Katharine Wilkinson

La escritora y oradora Katharine Wilkinson participará en el debate El cambio climático amenaza la belleza del planeta, que contará también con la presencia de Mar Higueras (responsable de Clima de WWF) y Valvanera Ulargui (directora de la Oficina Española de Cambio Climático).

El debate será moderado por Ángel Cano, director de la asociación Despierta, y tendrá lugar tras la proyección del documental de 2017 Chasing Coral, de Jeff Orlowski.

Katharine Wilkinson es fundadora del proyecto Drawdown, dedicado a revertir el calentamiento global. Con el libro de reciente publicación en el que dan una serie de soluciones aplicables para reducir las emisiones responsables del calentamiento, han conocido un  gran éxito. Durante su charla en La Casa Encendida, el 6 de mayo, Katharine Wilkinson ofrecerá un acercamiento a las cosas que podemos hacer para atajar este problema mundial.

¿A qué se dedica el proyecto Drawdown y cómo lo hace?

Imaginad la ingente cantidad de trabajo que se ha hecho sobre el problema del  cambio climático y lo que está pasando, lo que nos quizá nos espera, si no hacemos algo en conjunto. Antes de Drawdown, si buscabas en Google “soluciones para el cambio climático” apenas encontrabas nada, quizá un decálogo raro de soluciones, más refranes que otra cosa. Drawdown pretende mostrar un paisaje comprensible de lo que está pasando con el clima en el mundo. Tenemos un equipo de investigación increíble que ha llegado a soluciones que afectan a la electricidad, al transporte, los materiales, las ciudades, los edificios, la comida, a las mujeres y a las niñas y sus derechos, y también a las tecnologías en desarrollo. Basándonos en las soluciones que tenemos a mano y que se están aplicando, al menos en algunos lugares, si las llevamos más lejos, ¿podemos alcanzar el punto de disminución [Drawdown]? ¿Al punto en el que la concentración de gases de efecto invernadero alcance un pico a partir del cual comience a reducirse anualmente? Para mí Drawdown es como componer un plano de posibilidades para afrontar un problema que puede parecer totalmente inabordable.

¿Qué respuesta ha recibido el proyecto por parte de autoridades y de individuos?

La respuesta ha sido muy estimulante. La respuesta al libro ha sido buenísima. The New York Times lo destacó como el mejor libro y más vendido sobre medio ambiente de 2017. Este año se va a traducir a otros once idiomas. La gente está sedienta de material como este. Sabemos que Emmanuel Macron lo tiene en su escritorio, y está en los despachos de muchas empresas y fundaciones, así que está influyendo en gente que toma decisiones. Sabemos que está también en las universidades, y en las mesas de los cuartos de estar de la gente… de uno u otro modo ha conseguido introducirse en muchos ámbitos tanto de expertos como de no expertos y de todo el rango que hay en medio. Y ha sido muy emocionante comprobar cómo el libro está ayudando a completar el pensamiento incluso entre aquellos que están especializados en el cambio climático. Uno de los mayores fondos de inversión del mundo, dedicado a soluciones climáticas, creó una nueva línea de inversión alrededor de las mujeres y las niñas a partir de este trabajo. Incluso entidades dedicadas a este asunto tenían puntos ciegos. Es muy excitante que el libro esté resultando tan influyente en tanta gente y tantas instituciones.

¿Por qué consideráis que la atención y la educación a niñas y mujeres es un objetivo tan importante?

En el libro y en nuestro trabajo clasificamos las soluciones propuestas, del 1 al 80, y la educación de las niñas es el número 6, y la planificación familiar ocupa el número 7. Son dos caras de la misma moneda. Nos enfocamos en aumentar los derechos y las oportunidades de las mujeres y de las niñas, y en que las mujeres y las niñas expresen lo que quieren y lo que necesitan y a lo que quizá no tengan acceso. ¿Por qué están tan conectadas? Cuanto mayor es la educación, las mujeres eligen tener familias menos numerosas, y pueden invertir más recursos en los niños que tienen, y estos están más sanos. Esto ya hemos visto que pasa en Europa y en América del Norte. Por supuesto, si quieres controlar el tamaño de tu familia  necesitas poder acceder a unas políticas sanitarias reproductivas y anticonceptivas de calidad. Así que no es fácil distinguir dónde comienza una y termina la otra, pero las dos juntas tienen que ver con el clima. Teniendo en cuenta la estimación de población de la ONU para mediados de este siglo, lo que hemos calculado en Drawdown es el impacto de evitar mil millones de huellas de carbono en el planeta.

¿Reconocéis alguna inspiración filosófica en vuestro trabajo?

Mmm… Le doy muchas vueltas a cómo este trabajo está ayudando a reescribir la historia. Me refiero a cómo concebimos la relación entre los seres humanos y el planeta en el que vivimos. Creo que estamos desplazándonos desde una historia de separación y atomización hacia una mayor interconexión. El discurso sobre el clima suele abundar en metáforas bélicas, de lucha: “Vamos a asestarle un buen golpe a las emisiones”, etcétera, “luchar, luchar y luchar”. Es un discurso que tiende a lo dual, que traza una línea: “estos son los buenos y estos son los malos”. Creo que no hay otro ejemplo de tarea común en el campo del cambio climático. No estamos combatiendo el clima. Si creemos que estamos combatiendo el clima, es una batalla que vamos a perder. De lo que va esto es de recuperar un equilibrio con los sistemas vivientes de nuestro planeta. Y de averiguar cómo podemos ser una especie generosa y capaz de regenerar las cosas, en lugar de una especie especializada en crear problemas y sembrar la destrucción. Pienso mucho en eso, en el contexto o el marco de trabajo: por un lado, hay todo un rango de posibilidades, visto desde otro punto de vista, se trata de reescribir la historia de la humanidad y de este lugar al que llamamos nuestra casa.

¿Qué puede hacer una persona por su cuenta para revertir el calentamiento y qué costumbres tendremos que cambiar?

Hay una fórmula de un compañero que explica mediante vectores la vocación, la llamada a un trabajo profesional, según la cual esta se halla en el lugar donde se cruzan tu gozo o tu alegría más profunda con la necesidad más profunda del mundo. Creo que en el campo del medio ambiente nos hemos inclinado demasiado por el lado de las necesidades del planeta y hemos dejado de lado la parte alegre y vital de la ecuación. Se ha tendido a dar instrucciones: “haz esto, no hagas lo otro”, “esto está bien, esto está mal”… Confío en que la gente eche un vistazo a nuestra web, hojee el libro y se haga una idea de la cantidad de cosas que se puede hacer, y se fije en aquellas que le resulten más sugerentes o apetecibles. Podemos comprometernos con el acceso universal a la anticoncepción, o pasar de una dieta muy carnívora a otra más basada en vegetales, o podemos comprometernos contra el desperdicio de comida, o fomentar el uso de la bicicleta en las ciudades, o quizá en trabajar en materiales alternativos dentro de nuestra empresa… Hay muchas direcciones, mucho buen trabajo que hacer. Creo que cuanto mayor sea la alegría y el amor que pongamos en hacer ese trabajo, mayor será su efecto.

Algunas de las técnicas propuestas por Drawdown parecen ser una vuelta a lo tradicional. ¿Cómo se combina esto con el desarrollo de la robótica y la inteligencia artificial?

Sí, se trata de un espectro interesante. Por una lado tenemos unas tecnologías muy avanzadas, transportaos mentalmente a Silicon Valley, a los laboratorios de los ingenieros, de los inventores, y por otro lado está la recuperación de técnicas antiguas. Contamos con muchos conocimientos a los que no hemos estado haciendo el caso que merecen. Creo que es muy interesante investigar el pasado para recuperar maneras quizá olvidadas de hacer las cosas, a la vez que pensamos en lo que la tecnología puede aportar, en concreto en lo que se refiere  a la electricidad, el transporte… Va a ser una mezcla de ambas cosas. Creo que es un sector en el que normalmente ha habido dos enfoques diferentes: por un lado, las personas que depositan todas sus esperanzas en la tecnología y por el otro quienes piensan “este mundo moderno no va a ningún lado, volvamos al pasado”. Lo que creo es que será una mezcla de ambos, no creo que una sola de las dos pudiese sernos útil.

¿Qué les debemos a las comunidades tradicionales?

Sí, esto es muy importante. De hecho, parte de nuestra investigación y nuestro análisis tiene que ver con el impacto que producen comunidades indígenas con su manera de trabajar la tierra, por ejemplo. Muchas comunidades llevan siglos cuidando bosques. Necesitamos elevar ese papel, darles más poder. Creo que es absolutamente crucial para estas comunidades y que nos pueden proporcionar mucha información sobre prácticas agrarias tradicionales.

¿En qué momento de tu vida se diste cuenta de que vivíamos en un equilibrio precario y de que era necesario hacer algo?

Cuando tenía 16 años, pasé cuatro meses viviendo en un bosque, al oeste de Carolina del Norte, en los Apalaches, en un lugar llamado The Outdoor Academy. Llegué con una cierta afición al aire libre, pero cuando me fui era una ecologista convencida. Mi cambio se debió a una combinación de factores: aprendí mucho sobre lo que estaba pasando en nuestro planeta y el papel que podíamos desempeñar, y al mismo tiempo, el vivir en una comunidad tan volcada en la sostenibilidad, en la coexistencia simbiótica con el ecosistema, fue para mí una experiencia llena de alegría y de sentido, y podría decir que cautivó, de una manera que un libro o un documental no podrían haber hecho: fue una experiencia que viví a fondo y me dio la idea del tipo de mundo que podríamos construir, y su beneficio no sólo para los seres vivos sino por el sentido de propósito, de alegría y de sentido que les puede proporcionar a nuestras vidas. Creo que el clima nos está informando de que en la manera en que estamos haciendo las cosas hay algo que no funciona, y a la vez hay mucha gente que se da cuenta de esto. Aquella experiencia de acercarme a lo que podíamos hacer a una escala más grande y cómo podríamos vivir en este planeta fue muy emocionante para mí.

El debate El cambio climático amenaza la belleza del planeta tendrá lugar el domingo 6 de mayo a las 19.00 h en el auditorio de La Casa Encendida.

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