Imagen de: Matthew Potter ("Wave Hello to Outsiders")

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Aquello que nos conmueve puede verificarse también en términos científicos. El sonido y la música no son sólo agentes estéticos sino también fenómenos cuantificables en términos físicos y matemáticos. Lo explicarán el compositor Daniel Casado Miguélez y el violinista y estudiante de doble grado de Física y Matemáticas Álvaro Sánchez Hernández en su charla interactiva Física y música: racionalidad y expresividad.

Planteado en un nivel divulgativo y con el propósito de que el público participe de la experiencia sonora en todas sus facetas, en el encuentro se expondrá la naturaleza del sonido desde los puntos de vista tanto de la expresión musical como de las fórmulas físico-matemáticas que la estudian. Daniel Casado anticipa en esta breve entrevista algunas de las relaciones que se dan entre música y ciencia.

¿Qué ha aportado la música al desarrollo de la ciencia?

Toda persona, más o menos formada, mantiene una constante dialéctica entre razón y emoción. Esto también ha sido así en la historia colectiva. Einstein tocaba el violín, yo creo que necesitaba esa compensación formal para encontrar su equilibrio personal. Por otro lado, la corriente racionalista de Leibniz ya definió la música como “un ejercicio de cálculo en el que la mente no sabe que calcula”. Es muy indicativo que además esa dialéctica interior mantenga constantes zonas comunes, abstracciones equivalentes. Un día se me ocurrió un juego de palabras: si la mente es la razón, no es extraño que los sentimientos estén en el corazón, y si descomponemos la palabra “corazón” daría “co-razón”, el corazón como el co-operante de la razón misma (¡el castellano es genial!).

¿Son la física y la música distintas expresiones de una misma cosa?

Humildemente creo que no, la física propone lo terrenal, lo sonoro-tangible aunque sea una física más o menos especulativa. Si estiramos el término nos iríamos a la “meta-física”, allí reside la música. El compositor y director vienés Gustav Mahler decía: “en la partitura está todo menos lo esencial”. Esa “esencialidad” es territorio metafísico y artístico.

¿Se construyen las melodías de manera racional?

Curiosamente son analizables de forma racional, pero toda melodía nace de un gesto creador no propiamente racional. Vuelvo a Leibniz. No obstante la historia vuelve a hablar por sí misma: el periodo clasicista comulgó con la ciencia y sus melodías eran más “simétrico-racionales” (Mozart), luego el romanticismo contrapuso este esquema por las pasiones porque las personas somos “dialécticas”.

¿Qué ventajas tiene frente a sus colegas un físico que sepa de música? ¿Y un músico que sepa de física?

Que un físico sepa de música creo que le proporciona una visión más creativa. Recordemos que la actividad de la música es la que, a la vez, más zonas excita de ambos hemisferios. Que un músico sepa física puede atenazarle expresivamente, pero le da también una visión integral. De todas formas separemos un intérprete de un compositor. En la creación ha habido siempre una corriente científico-racionalista muy marcada. Ojo hoy con los “algoritmos compositivos”, los ordenadores están haciendo música que emula casi perfectamente los estilos de los grandes compositores.

¿Aumenta el disfrute de la música cuando se conoce su funcionamiento?

Por supuesto, porque las personas podemos distinguir entre ambas dimensiones, básicamente hacer compatible lo estético y lo procedimental. ¿Acaso un escritor no disfruta más cuando aprecia que una buena historia coincide con que el libro está muy bien escrito? ¿O un director de cine cuando va al cine y valora, además de lo que vemos los demás, cómo está filmada, montada e interpretada la película? Yo oigo música y disfruto el doble cuando la entiendo (hasta donde es entendible) porque comparto los hallazgos del compositor/a y le doy un valor añadido. Una especie de IVA artístico (¡que no se entere el Ministerio de turno!).

¿Cuál es el valor del error (en la ciencia y en la música)?

En la ciencia (no soy científico) supongo que el error, el traspiés, es un estímulo que redirige la verdadera senda (que culmina en la ley, en el teorema). En la música el error es alternativa, es opción nueva y creadora, siempre que el creador “intuya/olfatee” que ese camino es más auténtico. Desde este punto de vista, ciencia y música habitan territorios ajenos. En cualquier caso ambos muy humanos.

El encuentro Física y música: racionalidad y expresividad, por Daniel Casado y Álvaro Sánchez, tendrá lugar el viernes 27 de abril a las 19.00 h en las salas de trabajo. La entrada es libre hasta completar aforo.

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