Los inadaptables. Bajo la influencia de Vian

Bajo la influencia de Michel Gondry es un ciclo alineado con la inconfundible estética del director francés, que en 2013 se atrevió a adaptar la novela de culto La espuma de los días, de su compatriota Boris Vian.

El 23 de junio de 1959 Boris Vian sufrió un ataque (mortal) al corazón mientras asistía a la proyección de Escupiré sobre vuestra tumba, película de Michel Gast basada en la novela con la que Vian había tratado de dar un giro más comercial y lucrativo a su carrera literaria. Un infarto es bastante contundente como crítica, y por si quedaban dudas, Vian ya había tenido una bronca con los productores por lo que consideraba una adaptación peor que insulsa en cuyos créditos no quería aparecer.

Por escandaloso o crudo que resulte, Escupiré sobre vuestra tumba es uno de los libros más sencillos de Boris Vian y es curioso que su adaptación resultase fallida (en parte fue así porque, según queja que expresó el propio Vian justo antes de sufrir el infarto, los personajes no parecían americanos, que era lo menos que se podía pedir). Más compleja parecía la adaptación de su novela La espuma de los días, por su desarrollo en un mundo dislocado desde la base, y sin embargo: “La espuma de los días es ahora un film de Charles Belmont, joven él también. [Es] una película que ama el amor. No se parece a la novela de Boris como dos gotas de agua, ni como un hermano, un abuelo o una hermana, sino como una amiga. Boris sigue siendo mi amigo, siempre, y por esta película, que creo que a él le habría gustado, Charles Belmont también se ha convertido en amigo mío. Imagen de la amistad, del amor y del humor” y “Belmont ha conservado el corazón de la novela, esta película está maravillosamente hecha”. Son palabras de Jacques Prévert, patafísico como Vian. También Michelle Léglise, viuda de Vian, coincidió en que la adaptación de 1968 había respetado el espíritu de esa rara novela, y quizá el truco en la resbaladiza tarea de adaptar un texto a otro formato resida en el tono, más que en la literalidad.

La novela de Vian es fascinante por el mundo distorsionado pero no irreconocible en el que se desarrolla su romántica trama, pero no sólo por eso. Todo se parece un poco a lo que conocemos, pero se parece más a lo que podría ser, a algo que nos haría más gracia y que vive, riéndose, tan sólo a unos centímetros del solemne modelo.

La dislocación de algunas leyes físicas nos permite aceptar la alteración moral como tejido verosímil de delicados sentimientos verdaderos y surrealistas reacciones. A la protagonista le crece un nenúfar en el pulmón y Jean-Sol Partre escribe La paradoja de lo repulsivo, y por eso podemos entender la ligereza de esta obra atravesada por el humor.

Prévert ya no estaba vivo en 2013 para opinar sobre la adaptación de Michel Gondry de la misma novela, una película a la que a veces se acusa de haber sacrificado el tono a la literalidad mecánica de la puesta en escena. Lo descrito por Vian es tan fascinante que la recreación de ese mundo tenía que ser por fuerza irresistible para un cineasta tan reconocible visualmente como es Gondry. En una entrevista a la Radio Televisión Belga Francófona, explica Gondry que los objetos fabricados para la decoración tienen un aire artesanal, ensamblado, que concuerda con el estilo de Vian en lo literario, y puede que allí resida parte de su fidelidad. No se trata de limitarse a fotografiar lo descrito sino de trabajar de una manera equivalente. En la misma entrevista, apunta algo muy interesante sobre la naturaleza de las adaptaciones: al abordar la de La espuma de los días, novela que lo había impresionado mucho en su adolescencia, se fio en primer lugar de su memoria, de las escenas que recordaba y que habían resistido el paso de los años reverberando dentro de él. Aunque luego por supuesto no se limitó a adaptar esas partes, parece una buena estrategia la de permitir que la potencia lírica del libro se abra paso a través de los años, y utilizar como baremo de su valor lo que haya quedado indemne. Tiene todo el irracionalismo de lo romántico y está muy cerca del espíritu de Vian.

Junto a esta entrevista, YouTube sugiere un vídeo de Les Inrockuptibles en el que se dan tres razones para no ir a ver la película y que tiene 26.000 visitas. No es sorprendente el interés en un libro que ha tatuado el corazón de generaciones de adolescentes desde hace 70 años, cuando prácticamente no se había inventado la adolescencia. En él acusan a Gondry de someternos a una indigestión visual, y tachan (¡tachán!) la película de pantagruélica por la obcecación del director en reproducir en tres dimensiones todas las bromas del escritor. ¿Es la de Gondry una lectura literal de la poderosa creación de Vian, que sin inventos como el pianocktail se quedaría en un folletín decimonónico? ¿Cómo no adaptarla construyendo todos esos inventos fascinantes, aun a riesgo de acabar rodando una cacharrería? Quizá parece menos evidente la mano de Cocteau en su adaptación de La bella y la bestia (1946), pero es que él formaba parte de esa época que buscaba un espíritu ligero.

En muchos casos, cuando se dice “adaptación” muchos oyen “sacrilegio”. Quien osase llevar a la pantalla El guardián entre el centeno se las tendría que ver con millones de adolescentes de todas las edades, furibundamente atentos para ver si Holden Caulfield salía de verdad o ponían uno falso. Aun así, la razón definitiva de que no se haya adaptado es que Salinger se negó a vender los derechos, horripilado por la versión de El tío Wiggily en Connecticut, uno de los Nueve cuentos. La película se llamó My Foolish Heart y como Escupiré sobre vuestra tumba, ha trascendido por su capacidad de hacer convulsionar al autor original. Algunos de los actores que quisieron interpretar a Holden Caulfield, quizá sin saber que Salinger había decidido que en el dudosísimo caso de hacerse la película, sólo podría interpretarlo él mismo, han sido Marlon Brando, Jack Nicholson, ¡Jerry Lewis!, John Cusack, Tobey Maguire y Leonardo di Caprio. Los derechos quedarán libres en 2080.

Dentro del ciclo Bajo la influencia de Michel Gondry, el 24 y 25 de marzo se proyectará en la Sala audiovisual la película The Goose, de Mike Maryniuk.

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