Imagen de: Anécdota en el zoo

Mi primer festival de cine

A los asistentes a este festival les llaman la atención cuando entran en la sala en tropel. Les advierten que no alboroten. Es que es un público de escolares que vienen con sus profesores a Mi primer festival, para convertirse por unas horas en jurado y en periodistas especializados.

María, que presenta el festival, les va a explicar algunas nociones sobre cine antes de dejarlos viendo la selección de cinco cortometrajes que luego tendrán que puntuar. Para tantearlos les hace la pregunta que se hizo André Bazin: ¿Qué es el cine? Muchas manos se levantan. “El cine es ir y ver una película pero en vez de verla en la tele o en un ordenador sólo hay una película, pero en una pantalla muy grande”, responde una niña, haciendo un resumen perfecto de los cambios en los hábitos de consumo y distribución de los últimos años. Es una clase informada, quizá no sea su primer festival; a la pregunta de quién inventó inventó el cine, una niña contesta que Jacques Tati, y otro que dos hermanos franceses. Sólo cuando uno dice que el cine “es teatro” María se lanza a explicar las particularidades del cine, el montaje, los primeros planos, el tratamiento sonoro y musical.

Se proyecta una secuencia de Memorias de África. Karen Blixen y Denys Finch Hutton sobrevuelan fascinados los vírgenes paisajes de Kenia. Al paso de su avioneta, miles de garzas alzan el vuelo. La música es épica y sentida. Reconocen las sensaciones que transmite la escena: la emoción de estar tan cerca de la naturaleza, un sentimiento de bienestar, de confianza en el futuro, se palpa el amor entre las dos personas. Se vuelve a proyectar la misma secuencia, pero con otra banda sonora, esta vez más sincopada y opresiva, y el joven jurado identifica el sentimiento desasosegante de que algo terrible está a punto de ocurrir. Parece que la avioneta va a caerse en cualquier momento. La naturaleza parece amenazante y la sonrisa de los personajes ya no parece despreocupada sino inconsciente. Cuando se vuelve a encender la luz, uno de los jóvenes espectadores pregunta si el montaje era el mismo, porque no le ha parecido que fuesen los mismos planos. Así ya han comprendido algunos de los trucos del cine.

"Dos tranvías", de Svetlana Andrianova

“Dos tranvías”, de Svetlana Andrianova

A continuación verán las películas que tienen que puntuar. Es una selección de cortometrajes: El hombre más pequeño del mundo, de Juan Pablo Zaramella; Dos tranvías, una animación de Svetlana Andrianova sobre el recambio generacional; Superpersona, de Philip Watts, sobre un ciudadano aparentemente gris que se transforma en superheroína cuando alguien pide ayuda; La gran historia de un pequeño trazo, animación basada en una historia de Serge Bloch, sobre un personaje que en su infancia encuentra un trazo rojo (como un trazo de lápiz) que a partir de entonces lo acompañará siempre e incluso modificará su vida, hasta que un día se da cuenta de ha llegado el momento de abandonarlo para que lo recoja otra persona; y La invitación, película de imagen real, nominada para los próximos Goya y dirigida por Susana Casares, sobre las preocupaciones de unas compañeras de colegio.

El público reacciona ruidosamente a cada una de las historias. Se ríen, se asustan, y el que se aburre se desliza de la butaca y se deja caer en el suelo, aprovechando que los profesores no lo ven. Al acabar la proyección María repasa con el multitudinario jurado lo que acaban de ver. El afán de participación es asombroso, aunque a veces la intervención de los niños no tiene nada que ver con lo que se les ha preguntado y lo que quieren es contar otra cosa. Desde la última fila, la vista de las apremiantes manos alzadas que se dejan caer con desilusión cuando se da la palabra a otra persona es un espectáculo muy evocador que recuerda a todas las infancias (“¡Yo, yo, yo!”). Hay quien no llega a intervenir, pero en cualquier caso se espera de todos que puntúen en una ficha, con un sistema de estrellas, de una a cinco, cada una de las películas que acaban de ver. Al acabar la sesión se recogerán las fichas y cuando acabe el programa, en diciembre, se desvelará cuál ha sido la película más votada entre todos los asistentes al festival. Además se invita a los niños a participar en un concurso: los de infantil con un dibujo y los de primaria con una crítica a una de las películas que han visto. En diciembre, un jurado de La Casa Encendida seleccionará la crítica y el dibujo ganadores entre todos los colegios participantes. Quien gane, habrá ganado “un premio de cine” que María no desvela en qué consistirá pero que podrá disfrutar toda la clase.

¿Qué pueden sacar los niños de su asistencia a este festival inaugural? Ver unas cuantas películas y perder una mañana de clase ya es bastante, pero dice María: “intento tratarles como trato al resto de las personas y no hacer algo muy infantil. Les respeto y siento que ellos me respetan. Para mí el descubrimiento del cine fue algo muy natural pero nunca tuve la oportunidad de que en la escuela o cualquier otro lugar alguien pensase en los niños para hacer este tipo de actividades y creo que es fundamental”. Es conociéndolas como se aprende a amar las cosas.

Mi Primer Festival de cine es un programa dirigido a colegios para el segundo ciclo de infantil y 3º y 4º de Primaria. Más información.

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