¿Necesitas una razón para hacer voluntariado? ¡Te damos 10!

Todos conocemos los obstáculos pero, ¿te has parado a pensar en los beneficios? Cualquier persona voluntaria te dirá que son innumerables. Seguro que más de una vez te has planteado participar en un voluntariado y, por  una u otra razón, no te has decidido: falta de tiempo, horarios que no encajan, miedo a ser una carga para la entidad, los problemas son tantos que te paralizan…

Desde el Punto de Información del Voluntariado de la Fundación Montemadrid, te contamos estas diez razones para que dejes de lado las excusas y empieces a transformar la realidad:

  • 1 – Convertirte en parte activa de la solución: resulta fácil quejarse de los problemas que ocurren a nuestro alrededor. Sin embargo, lo que resulta inalcanzable de manera individual se hace posible cuando trabajamos como parte de un esfuerzo colectivo. El voluntariado te permite sumar fuerzas con otras personas que quieren poner fin a las mismas injusticias que tú y emprender acciones que hacen del mundo un lugar mejor.
  • 2 – Ser un agente de transformación: El pesimismo y la apatía que quizás sientas ahora se tornarán en esperanza y energía capaces de cambiar la realidad. Cuando das tu tiempo a una entidad de acción voluntaria, descubres el contexto del reto al que te enfrentas, sus causas y cómo afecta otras vidas. Con ese conocimiento en tu poder eres capaz de hacer propuestas, poner en marcha iniciativas y contagiar a otros de tu entusiasmo. El voluntariado se convierte en herramienta de presión y de participación ciudadana.
  • 3 – Ponerte en el lugar del otro: con el ritmo que llevamos hoy en día, parece que nuestras vidas son las más complicadas, nuestras jornadas las más ocupadas y nuestras dificultades las más complejas. Hacer un voluntariado te confronta regularmente con la vida, la jornada y las dificultades de otros. Comprendes que las injusticias que experimentan no son ajenas a ti. El voluntariado se convierte en un deber, una responsabilidad, un estilo de vida.
  • 4 – Dar a las cosas su justa importancia: Cuando eres capaz de ponerte en la piel del otro y sentir sus retos como propios, aprendes a poner tus problemas en perspectiva, a relativizar su valor. Adquirir esta habilidad te cuesta el tiempo que inviertes en ser voluntario. Te hace crecer como persona y te ayuda a enfrentar la adversidad con menos esfuerzo y más probabilidades de éxito.
  • 5 – Aprender cosas nuevas: empatizar o relativizar tus problemas son dos ejemplos de lo que puedes obtener donando un poco de tiempo. Hacer nuevas amistades, perder el miedo a hablar en público, aprender a impartir y evaluar una actividad, mejorar tu expresión en otros idiomas u organizar un evento son otros. Una vez tengas estas nuevas aptitudes, podrás aplicarlas también fuera de tu voluntariado, en lo personal y lo profesional. Las posibilidades son infinitas y están esperando a que las descubras.
  • 6 – Salir de tu zona de confort: la única forma de adquirir habilidades diferentes a las que ya tienes es probar cosas nuevas y el voluntariado te ofrece la oportunidad tanto de aprender como de transformar. Sin embargo, anteponer las necesidades de otros a las tuyas requiere determinación y paciencia. Sacar tiempo, priorizar, ayudar en lo que se necesita y no en lo que quieres… puede ser un desafío. Si lo asumes desde el entusiasmo, la empatía y el respeto, ser voluntario dejará de suponer esfuerzo alguno y se convertirá en una fuente de satisfacción.
  • 7 – Ofrecer tus capacidades: cada persona tiene multitud de dones, talentos, aptitudes, a menudo infrautilizadas. Seguro que hay una entidad de acción voluntaria ansiosa de beneficiarse de las tuyas. Pueden estar relacionadas con tu formación, tu trabajo o con una actividad que realizas en el tiempo libre. Empezar contribuyendo con algo que sabes que se te da bien hará que el proceso de aprendizaje de lo que no sabes sea más
  • 8 – Mantenerte activo: el voluntariado es, sin lugar a dudas, la mejor receta contra la el inmovilismo. Puede ser una estrategia excelente para establecer o restablecer una red de apoyo si pasas por un período de inactividad laboral o si te has jubilado. Es común embarcarse en una actividad puntual a la que dedicar unas horas y, a medida que el voluntariado ejerce su capacidad formadora y transformadora, adquirir un compromiso mayor, que  se convierte en una parte esencial de la vida.
  • 9 – Disfrutar siendo útil: hay muchas formas de pasar el tiempo pero, ¿con cuántas puedes disfrutar y hacer del mundo un lugar mejor a la vez? El voluntariado aúna estos dos elementos y además, te permite aprender. Si algo necesitan las entidades de acción voluntaria son manos que ayuden y mentes que aporten ideas, así que no dudes en tocar las puertas de aquella que remueve tu conciencia.
  • 10 – Ser más feliz: ¿Qué más se puede pedir? Múltiples estudios concluyen que aquellas personas que realizan un voluntariado son más felices. La magia, dicen las personas voluntarias, está en dejar de ser tú mismo el centro del universo y poner el foco en los demás. Si no lo crees, haz la prueba. ¡Haz voluntariado!

En febrero celebramos el Día Mundial de la Justicia Social y desde el Punto de Información de Voluntariado de la Fundación Montemadrid (PIV) te animamos a que no te pille de brazos cruzados. Hay multitud de entidades que necesitan de tu apoyo voluntario y si no sabes por dónde empezar, nosotros te asesoramos. El PIV está en la mediateca de La Casa Encendida (tercera planta) y abre de M – V de 16h a 20h (excepto festivos). Se puede acudir sin cita previa, escribir a piv@montemadrid.es o llamar al 91.468.78.40. ¡Te esperamos!

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