«Premium connect», de Tabita Rezaire

La comisaria madrileña y una de las ganadoras de Inéditos 2019, Inés Muñozcano, nos cuenta cómo descubrió el trabajo de Tabita Rezaire.

Vi por primera vez el trabajo de Tabita Rezaire hace un año, en un evento de Digital Imagineries en Dakar, una iniciativa que en Senegal llevan a cabo el festival AfroPixel y el espacio por la cultura digital Ker Thiossane.

Ker Thiossane (“Casa de la cultura senegalesa” en Wolof – primera lengua del país) está ubicado en una bonita casa en Dakar y desde hace más de quince años cumple un importante propósito: proporciona herramientas multimedia a artistas africanos y apoya la presencia de sus creaciones en Internet. En un continente en el que el acceso a la red es demasiado a menudo precario y, sin embargo, es una necesidad para la visibilización de sus narraciones, esta iniciativa hace que Internet sea más que un “bien de consumo” y anima a su utilización, a una apropiación activa de la red.

Durante el evento, llamado Non-aligned Utopias, todos los geniales recovecos de la casa y del jardín de Ker Thiossane ofrecieron performances o proyecciones de los artistas residentes, que subvertían los imaginarios digitales dominantes (occidentales y coloniales) para proponer configuraciones alternativas.

Recuerdo de manera especial hablar ahí con la propia Tabita, con el artista también sudafricano François Knoetze –que presentó piezas muy emocionantes sobre un ente robótico surgido de los escombros tecnológicos–, conocer a Nadia y a Scorpion –un diseñador cuyos muebles hechos a partir de bidones nos habían cautivado en varias sedes de la Bienal de Dakar, y a David Fontcuberta, que por entonces trabajaba en la Embajada de España en Dakar y nos descubrió cantidad de tesoros.

Mientras el personaje-robot de Knoetze tenía un crush de lo más analógico con Marta Moriarty en plena performance, cayó la noche. Con la oscuridad aparecieron obras nuevas en los muros exteriores de Ker Thiossane. Sobre la casa, por encima de nuestras cabezas, se proyectaba el vídeo Premium Connect de Tabita Rezaire.

Premium Connect –que se puede ver en la exposición Viral Identities hasta el 1 de septiembre– fusiona un lenguaje tecnológico y referencias a ídolos negros globales, como Morfeo o Kim Kardashian, con imágenes africanas de paisajes, ritos y actualidad. La narradora plantea uno de los grandes temores de nuestro tiempo: el aislamiento social como consecuencia de la desconexión de las plataformas digitales. Ante esta preocupación, la pieza ofrece una solución: la puesta en valor de otros sistemas de red naturales y místicos, como la meditación, la astrología, el conocimiento de las plantas. De esta manera, Rezaire configura una clara analogía entre Internet y las ancestrales estructuras de relación africanas, y aprovecha para difundir un imaginario digital alternativo al occidental predominante. 

Había llenazo y ambiente estupendo. Se celebraba un encuentro exitoso que, a grosso modo, giraba en torno al Afrofuturismo sin caer en ninguno de sus tópicos, en torno a la realización de una poderosa nueva identidad que es transversal a todo un continente, que intersecta la cultura negra, la tecnología y la liberación, con las fuerzas del pasado y el futuro.

Los aprendizajes que sacamos de esta visita se sumarizan en la obra de Tabita. Es natural y necesario crear una narración propia en África utilizando tecnología digital, una herramienta artística que no está contaminada por siglos de academicismo occidental y que, en su rama más científica, se desarrolla con maestría en el continente. Desmienten el mito de la tecnología como utensilio puramente occidental y demuestran que las creaciones africanas son universales y legibles en todo el mundo.

Es interesante preguntarse, al visitar muestras y eventos artísticos, ¿qué testimonian?. Si esta que acabamos de ver fuera la última gran exposición de esta Era ¿qué ideas transmitirían sus obras sobre la creación en nuestro tiempo, sobre el arte en nuestra contemporaneidad? No me cabe duda de que lo que se exponía en Ker Thiossane era arte mayúsculo, exponente de una realidad absolutamente contemporánea y fértil, tanto que aún se siente nueva, pero que perfila con optimismo el devenir de nuestra cultura y utiliza unos medios que, en otras prácticas artísticas, han conducido a la alienación y a una posmodernidad letal.

Atenas, julio 2019

Escrito por Inés Muñozcano, comisaria de la exposición VIRAL IDENTITIES de la convocatoria Inéditos de Fundación Montemadrid.

 

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