Sonidos Binarios

Javi Bayo, comisario de Sonidos Binarios, nos introduce en este ciclo que convertirá el Patio de La Casa Encendida en un estudio de radio efímero desde el que algunas de las mejores emisoras musicales online del mundo emitirán sus programas en directo, con la participación de artistas invitados y de acceso libre.

A mediados de los años 80 del pasado siglo, un jovencísimo Gilles Peterson lograba convencer a su padre para conducir regularmente hasta una posición estratégica en Epson Downs, al sur de Londres. Una vez allí, y con todas las precauciones de quien no quiere ser descubierto, conectarían la batería de su coche a una antena desde la que el ahora conocidísimo DJ británico emitiría los programas de radio que previamente había grabado en el jardín de su casa. La logística de radio de guerrilla se completaba con una cabina de teléfono cercana que serviría para comunicarse con los (escasos) oyentes que se decidían a interactuar con el entonces jovencísimo locutor.

Ahora, 35 años más tarde, y tras su paso por Kiss FM y varios canales de la BBC, Peterson dirige Worldwide FM, uno de los proyectos de radio on-line de mayor prestigio y popularidad a nivel global, desde una casa de su propiedad al norte de Londres. El tamaño de su audiencia ya no se encuentra condicionado por el limitado alcance de una antena rudimentaria sino que más bien depende de la estabilidad de su conexión a internet y de los algoritmos que afectan a su actividad en las redes sociales. Esta vivienda de Brownswood Road recibe cada día la visita de músicos, productores y DJs, los mejores del mundo, en ocasiones miembros de la comunidad artística de Londres y, en otros casos, simples visitantes a la ciudad que no dudan en aceptar la invitación de Gilles Peterson sin temor a verse sorprendidos por una redada policial contra la ocupación ilegal de las ondas radiofónicas.

De la misma forma que el grafiti ha renunciado en algunos casos a su ilegalidad para abrazar la comodidad del circuito de galerías de arte y museos, las radios piratas (en 1989 se contabilizaban más de 60 diferentes funcionando en Londres) han encontrado en internet una forma de acomodar sus proyectos a las limitaciones de la ley a la vez que sus oyentes se pueden multiplicar de una forma que el limitado alcance de una antena jamás posibilitaría. La fibra óptica ha sustituido a la frecuencia modulada y las audiencias se multiplican superando las limitaciones de las ondas.

Recordemos el gesto de hacer girar la rueda de nuestro receptor de radio para encontrar un programa a nuestro gusto en algún punto del dial. El recorrido ahora es casi infinito y nuestro punto de acceso a la música no es ya un transistor sino el ordenador desde el que trabajamos o incluso nuestro inseparable smartphone. Un día escuchamos una selección de música de las Antillas presentada por un DJ de Lyon y en otro momento seguimos con atención el programa regular que dirige nuestro productor favorito desde un modesto estudio en un aparcamiento público de Brooklyn. El número de radios musicales on-line no deja de crecer y los oyentes jamás han tenido acceso a una oferta tan amplia. Su objetivo común es principalmente la divulgación musical pero en su rica variedad nos encontramos con perfiles muy diversos. Existen proyectos de radio con voluntad de mejorar su entorno como Red Light Radio, que se instaló en el barrio rojo de Amsterdam para contribuir a regenerar una zona de la ciudad degradada por la droga y la prostitución, o Reform Radio en Manchester, que persigue la reinserción laboral de adultos con riesgo de exclusión del mercado de trabajo. En otros casos aglutinan a músicos, DJs, productores o incluso a artistas de otros campos creativos, forjando una comunidad sólida que estimula el nacimiento de otros proyectos paralelos, dinamizando la realidad cultural de sus barrios o ciudades. Es el caso de Dublab.es que opera desde El Raval barcelonés, siguiendo el ejemplo de su emisora madre con sede en Los Angeles, o también el de Radio Raheem en Milán, East Side Radio en Lisboa o Radio Relativa, con sede en el madrileño Barrio de las Letras, que congrega a su alrededor a toda una nueva generación de selectores musicales. Por último, no debemos olvidarnos de las nuevas radios on-line desarrolladas desde los ámbitos institucionales o empresariales como respuesta necesaria al desarrollo actual del propio medio, supuesto de Radio3 Extra, o como herramienta al servicio de otros fines comerciales más amplios, caso de Red Bull Radio o Radio Primavera Sound.

Sin embargo, a pesar de que parecen soplar tiempos favorables para el desarrollo de proyectos de radio por internet, muchas han sido las iniciativas que no han logrado ser sostenibles y consolidarse en el tiempo. La pionera Gaia Live, establecida en Londres en 1995, finalizaba sus emisiones hace un par de años y entre las últimas en desaparecer recordamos dos nombres de gran peso dentro del ámbito europeo: la belga Stroom Radio y Berlin Community Radio. No resulta descabellado pensar que detrás de estas aventuras fallidas ha podido haber problemas de financiación o dificultades derivadas de la escasa o nula profesionalización de sus equipos, pero también una creciente saturación de la oferta de radios con propuestas musicales muy similares o la evidente competición con otros formatos de acceso a contenidos sonoros on-line (Youtube sigue liderando la pugna por la mayor audiencia de streaming musical a nivel mundial).

¿Serán las nuevas radios musicales on-line quienes acaben con las estrellas de la FM o bien serán su salvación, al crear nuevos canales con mayor proyección de futuro? ¡Larga vida al wifi!

Javi Bayo

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