Yeses: teatro en la cárcel

El ciclo de cine y debates “Encerrados. Espacios sin salida” repasa en siete sesiones otras tantas historias de aislamiento y reclusión. Confinados en un espacio reducido o arrojados a una situación opresiva, sus protagonistas enfrentan una de las situaciones más estresantes para el ser humano.

El ciclo de cine y debates “Encerrados. Espacios sin salida” repasa en siete sesiones otras tantas historias de aislamiento y reclusión. Confinados en un espacio reducido o arrojados a una situación opresiva, sus protagonistas enfrentan una de las situaciones más estresantes para el ser humano.

Cada una de las películas propicia un tema a debate. El ciclo arranca el martes 3 de julio con la proyección de la película de los hermanos Taviani César debe morir, ambientada en una cárcel romana en la que se está ensayando una versión de Julio César, de Shakespeare. El debate estará a cargo de Elena Cánovas, licenciada en Dirección Escénica e interpretación por la RESAD, que fundó y dirige desde entonces la compañía de teatro Yeses, del centro penitenciario Madrid I Mujeres de Alcalá de Henares, que es un excelente ejemplo de lo que el teatro puede conseguir entre y con la población reclusa. La sesión lleva por título Centro penitenciario, más allá de los muros.

Historia de la compañía

La compañía Teatro Yeses se fundó en la antigua cárcel de mujeres de Madrid, Yeserías, en 1985. Más tarde pasó a la prisión de Carabanchel Mujeres, y actualmente tiene su sede en el en el Centro Penitenciario de Madrid I Mujeres en Alcalá de Henares. Desde el primer momento quisieron hacer algo más que un mero taller carcelario. Se trataba de inaugurar una experiencia nueva, con continuidad, con una línea característica y con planteamientos coherentes, lo más parecidos posible a los habituales del mundo libre. Desde entonces han levantado unos cuarenta 40 montajes teatrales, cuya complejidad técnica y artística ha ido en aumento paulatinamente.

Cinco años más tarde la compañía escribió el texto propio Mal bajío (Escenas de una cárcel de mujeres), una obra en dos actos que refleja el día a día en prisión, con escenas de cacheos, visitas institucionales, motines, etcétera. Mal bajío es una pieza de humor agridulce que pretende exponer la realidad de las cárceles. Obtuvo el Premio accésit Calderón de la Barca del Ministerio de Cultura al mejor texto dramático. Gracias a varias subvenciones la obra giró por España y Europa, después de un estreno en la sala Galileo de Madrid. El montaje se adaptó para la gira, de modo que junto a las actrices presas actuaron actores profesionales. La experiencia se repitió posteriormente con obras como La orgía, de Enrique Buenaventura, Marcado por el típex, de Antonio Onetti, Bajarse al moro, de José Luis Alonso de Santos o La isla amarilla, de Paloma Pedrero.

ELENA CON DOS ACTRICES DE LA COMPAÑÍA

La siguiente colaboración entre Teatro Yeses y actores profesionales tuvo lugar en 1997 con el montaje de Fuera de quicio, también de José Luis Alonso de Santos, con la diferencia de que en esta ocasión los actores profesionales acudían a ensayar dentro de la cárcel con las internas. De aquella época datan las colaboraciones de actores como Jaime Blanch, Manuel Galiana o Loles León con la compañía.

A partir de ese año las giras se hacen habituales: en 1998 realizan una gira por la Comunidad de Madrid con el montaje de La asamblea de las mujeres, de Aristófanes; en 1999 estrenan en el Albéniz, para seguir girando más tarde por la Comunidad, Farsas y otros pervertimentos, con textos de José Sanchis Sinisterra, Alfonso Zurro y Miguel Gila. El organismo que produce y promueve los espectáculos del grupo desde 1996, con gira por la Comunidad, es la Dirección General de la Mujer de la CAM.

En marzo de 2000 se estrenó en el teatro La Latina La balada de la cárcel de Circe, escrita por la directora de la compañía, Elena Cánovas, y dos de los actores que colaboran habitualmente: Rubén Cobos y Juan Carlos Talavera. Dos meses más tarde Teatro Yeses representa a España en el Encuentro Europeo de Teatro y Prisión de Berlín con un espectáculo interpretado en castellano, inglés y alemán.

Otras obras posteriores son Libertas, libertatis, un texto de creación propia estrenado en el Fórum de la Culturas de Barcelona (en 2004), o Ahora que vamos deprisa, vamos a contar verdades, otra composición propia estrenada el 25 de noviembre de 2004 en la Casa de Vacas de Madrid, con ocasión del Día para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

En 2005 se celebró el cuarto centenario de la primera edición del Quijote, y la contribución de Teatro Yeses fue la escritura y representación de El don más preciado que nos dieron los cielos, estrenada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde al año siguiente, con ocasión de los dos decenios de vida de la compañía, se presentó el libro Veinte años no es poco con la representación de un montaje teatral homónimo.

MONTAJE DE FARSAS Y OTROS PERVERTIMIENTOS

Desde entonces la compañía suele alternar los montajes de textos ajenos (Tararí, de Andrés Vicente Gómez, 2007) y propios (es el caso de Enredos a dos y Date el vuelo, de 2008 y 2009 respectivamente). Durante las giras, las representaciones tienen lugar tanto en teatros convencionales como en prisiones, como en la de 2010 con el montaje de Europaz, de Alejandra Juno. En colaboración con Ignacio del Moral, en 2011 Teatro Yeses representó Rumbo a Guachafita, y los años siguientes las piezas propias Mujeres de acá y de allá (2012), Ahora que vamos deprisa vamos a contar verdades (2013), Historias entre la tierra y las nubes (2014), Volando con los clásicos (2015, año en que se celebraron los treinta años de la compañía con un acto en el Círculo de Bellas Artes) y Aquí hay mujeres de armas tomar (2016).

En septiembre de 2017, la Compañía fue invitada a las Jornadas de Puertas Abiertas del Tribunal Supremo de Madrid a través de la realización de microjuicios teatralizados con el fin de enseñar al público el funcionamiento de la Justicia. Durante la pasada primavera, Teatro Yeses realizó una gira por municipios madrileños con el patrocinio de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad. Además de los textos propios, la compañía ha montado obras de autores como Carlos Arniches, Lorca, Peter Weiss, Ionesco, Arrabal, Fo, Francisco Nieva o Jacqueline Roumeau.

El teatro en las prisiones es una práctica cada vez más extendida, que plantea cuestiones sobre el alcance y la función del arte para el individuo y en el seno de la sociedad. La sesión del día 3 es una estupenda oportunidad para conocerla de mano de una de sus principales impulsoras en España.

Información proporcionada por Teatro Yeses.

El ciclo de cine y debate Encerrados. Espacios sin salida, comisariado por la periodista Isabel Sánchez Fernández, comienza el 3 de julio con la sesión Centro penitenciario, más allá de los muros, en la que se proyectará el largometraje César debe morir, de Paolo y Vittorio Taviani; el 5 de julio Campo de concentración, espacio para la muerte, recibirá al crítico de cine Jordi Costa con la proyección de El hijo de Saúl, de László Lemes; el 10 de julio, Hogar y crisis nos traerá la película de Joachim Lafosse Después de nosotros, con la intervención de la catedrática de Sociología Constanza Tobío; el 12 de julio veremos la película La Por, de Jordi Cadena, y Teresa San Segundo Manuel, profesora titular de Derecho Civil y directora del centro de estudios de Género de la UNED, será la encargada del debate en una sesión titulada Hogar, donde habita el miedo; martes 17: Sin espacio, laberinto de la burocracia, combinará la proyección de Yo, Daniel Blake (Ken Loach) con la intervención de Florentino Moreno Martín, profesor titular de Psicología Social de la UCM y especialista en Psicología y Cine; el 19 de julio se celebrará la sesión Proceso judicial kafkiano, con la película Gett: El divorcio de Viviane Amsalem, de Ronit Elkabetz y Shlomi Elkabetz y la intervención de la filósofa y feminista Ana de Miguel; la última sesión del ciclo se llama Arquitectura y diferencias sociales, con la participación del arquitecto y escritor cinematográfico Jorge Gorostiza y la proyección de la película Una segunda madre, de Anna Muylaert.

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